Perdim-me entre as brêtemas do coraçom e as árvores da razom...

10 preguntas para la reflexión y el debate colectivo para el nuevo proyecto de país


Respuestas breves e informales. De andar por casa, vamos.

1. ¿Crees necesario un proceso constituyente en nuestro país que devuelva el poder a las instituciones, al pueblo? Si es así, ¿Por qué y, en concreto, cómo te lo imaginas a nivel nacional y en tu ciudad, pueblo o municipio?

La respuesta corta es SÍ. Tanto en mi país como en el resto de territorios del Reino de España. El problema es determinar el tipo de proceso constituyente. Creo que mi país, Galiza, debería ser soberano para poder elegir qué tipo de Estado quiere, si es que quiere un Estado, y que relaciones tiene con el resto de territorios.

Apuesto por una República Federal Española como marco general pero construida desde las partes y no desde el centro, es decir; apuesto porque Galiza, Catalunya, Euskadi, y cualquier otro territorio que lo reclame; ejerzan su derecho de autodeterminación para recuperar su libertad y soberanía y, una vez que sean soberanos, puedan decidir que marco político quieren construir. Desde la soberanía y la libertad yo apostaría por la federación con el resto de los pueblos que ahora integran el Reino de España y, si pudiera ser, con Portugal. 

El federalismo como concesión del centro sobre las partes “rebeldes” no me parece democrático. Es una construcción artificial que no resuelve el problema histórico de las naciones oprimidas. Es necesario abandonar esa idea de España y construir una nueva idea fundamentada en la libertad de las partes y en la construcción política de un nosotros que no sea excluyente.  Recuperar la memoria de los colonizados sería un buen punto de partida.

Considero que el federalismo abre una nueva etapa para el autogobierno de mi país y es una manera de garantizar determinadas necesidades que el colonialismo ha impuesto a nuestra economía. En todo caso, no descarto la independencia y la construcción de un proceso constituyente propio que concluya con la proclamación de una República Gallega.

El federalismo es una opción con una España republicana, es decir, democrática pero con la España de la II Restauración lo más recomendable es la independencia. Además, los procesos de autodeterminación de las partes debilitan al centro y permiten, como han permitido históricamente, que se abran procesos transformadores en la sociedad y en la política.

2. Ante la situación de emergencia que estamos viviendo, la movilización social ha sido y es imprescindible. ¿Cómo crees que se puede trasladar la lucha de las movilizaciones sociales a las instituciones?

Trasladar la lucha de las calles a las instituciones es muy complicado a todos los niveles del Estado. Las formas, los tiempos y el margen de maniobra dentro de nuestras actuales instituciones es muy pequeño y, por desgracia, es contrario a los procesos democráticos y participativos.
Dentro de las instituciones se deben tener dos perfiles concretos: el de gobierno y el de oposición. Parece obvio pero no son lo mismo.

Desde la Izquierda se debe hacer un trabajo de oposición frontal, de confrontación ideológica y de denuncia y derribo del sistema vigente. Debemos ser una brigada de demolición y denuncia. Creo que las políticas de Estado sobran en estos momentos. Cuanto antes se derrumbe el Estado antes tenderemos espacio para construir una realidad mejor.

Ahora bien, cuando tengamos opciones de gobierno debemos dejar claro a la gente los tiempos, las limitaciones y que competencias tenemos y cuáles no. Primero para evitar la desilusión y segundo para hacer pedagogía con las limitaciones del Estado actual y la incapacidad real de modificar la realidad con las herramientas disponibles. Debemos trabajar desde las posiciones de gobierno para fortalecer la lucha y acumular más fuerzas ya que si no ganamos en todas partes, a todos los niveles, no podremos dar respuesta a las necesidades de la gente.


3. Hemos constatado una crisis de la política o al menos de como ésta se ha hecho hasta ahora en nuestro país ¿qué elementos consideras necesarios para romper la distancia entre la política y la ciudadanía?

Sin hablar de modelos políticos alternativos y no representativos se pueden implementar muchas medidas de reestructuración del Estado. Por ejemplo: distritos unipersonales y revocatorios, listas abiertas, reparto de competencias hacia abajo (Reducir el Estado central, concretar las autonomías y potenciar los ayuntamientos, eliminando las diputaciones), también se pueden implementar sistemas de participación ciudadana en ayuntamientos de ciudades mediante el reparto por distritos y la organización de asambleas de ciudadanos para debatir sobre en qué y cómo gastar presupuestos asignados a dichos barrios, etc.

Hay que recuperar la idea de ciudadanía. Ahora, por desgracia, somos vasallos. Sin ciudadanos no hay democracia y nos falta muchísima cultura democrática. No es sólo permitir que la gente participe sino educar en la participación.

4. ¿Qué crees que puede aportar Izquierda Unida a un proceso de convergencia? ¿Cómo te imaginas la convergencia en tu municipio?

Izquierda Unida debe aportar experiencia, responsabilidad y gente formada y capaz de transformar la realidad.  Izquierda Unida debe ser generosa y apostar por la confluencia más allá de resultados y puestos de salida. La ideología debe primar y si se equivoca y se pierde una oportunidad o se sacan malos resultados deberán asumirse y seguir trabajando. Transformar la realidad es de valientes y conformarse con un porcentaje de votos no debe valernos.

La confluencia en mi municipio… veo dos vías:

Una de agrupación de partidos donde se constituya un programa de mínimos entre los programas individuales de todas las agrupaciones y con un reparto de organizaciones en la lista electoral conjunta. Haciendo de la candidatura una sopa de siglas.

Un programa común mediante una candidatura ciudadana abierta donde se integren, sin siglas, todos los compañeros y camaradas de la Izquierda local; con un programa más flexible y donde la lista pase a un segundo plano aunque siga estando constituida por gente de todas las agrupaciones políticas.

La primera se decide en espacios cerrados y es la confrontación de intereses y aspiraciones. Existen restricciones personales y de las diferentes organizaciones. La segunda se decide en espacios abiertos y participativos, los intereses y aspiraciones siguen existiendo pero las restricciones de las organizaciones pasan a un segundo plano.

5. ¿Con qué movimientos sociales, colectivos, mareas, etc. y con qué formaciones políticas consideras que podemos tejer la unidad popular? Y en concreto, en tu Comunidad Autónoma qué singularidades aprecias en estos movimientos o formaciones políticas.

La respuesta es muy sencilla. ¡Con todos! El enemigo de mi enemigo es mi amigo. No estamos hablando de construir un nuevo país o una nueva realidad. Estamos hablando de destruir, de derribar, de terminar con la dictadura de la II Restauración.

Lo primero es barrer a los que mandan y llevan mandando varios siglos. Después ya veremos que queremos hacer cada uno y como. Caminaremos juntos mientras podamos y,  poco a poco, las diferencias irán creando un nuevo mapa político. Evidentemente bajo unas reglas de juego nuevas que permitan un crisol ideológico real.

Quizá lo más importante de la confluencia en estos momentos no sea que queremos construir sino que se determine unas reglas de juego para el proceso constituyente  (derecho de autodeterminación, gobierno provisional, ley electoral, etc.) una vez derrumbada la II Restauración reiniciamos la partida con el nuevo tablero y que el pueblo determine que camino hay que seguir.

6. La crisis económica la estamos pagando los trabajadores y las trabajadoras ¿Qué medidas crees que son las más urgentes para salir de la crisis y crear empleo?

Renta Básica, Trabajo Garantizado, nacionalización de los sectores estratégicos y reforma  agraria.

Con la Renta básica terminas con la pobreza, fomentas la producción cultural y dotes de libertad y autonomía a los trabajadores. Además refuerzas la negociación con el Capital, tanto individual como colectiva.

Con el Trabajo Garantizado por el Estado dotas de una oportunidad laboral a aquella gente que quiera dedicar pocas horas a trabajar y quiera colaborar con el Estado en cuestiones de relevancia social. Por ejemplo: seguridad, limpieza de montes, mantenimiento, atención a personas con necesidades particulares, atención a mayores, etc. Es decir, das trabajo a la población y al mismo tiempo proporcionas, como Estado, servicios sociales.

Nacionalizar sectores estratégicos como la energía, las comunicaciones, etc. Si son servicios para la ciudadanía no pueden ser negocios. Además son cuestiones fundamentales dentro de la dialéctica de estados y permitir que estén en manos de intereses privados o, incluso, extranjeros, es un problema de seguridad. Nacionalizando la producción eléctrica podrían determinarse un mínimo eléctrico para todos los ciudadanos que garantice el bienestar de la población o la calefacción en invierno. Además los beneficios de estos sectores podrían ser invertidos en mejorar o mantener otros servicios como la Educación o la Sanidad.

Reforma agraria. La asignatura pendiente de la Izquierda.  La tierra para quien la trabaja. Concentración parcelaria, cooperativización y comercio local. Necesitamos ser autónomos a nivel alimentario y tenemos un gran potencial productivo no explotado. Además la reestructuración de la propiedad permitiría crear puestos de trabajo y dotar de autonomía a dichos trabajadores mediante la socialización controlada de las tierras de cultivo.

7. ¿Qué propuestas harías para que funcione la democracia en tu municipio?

Implementar  cualquier tipo de sistema democrático ya sería un avance en relación al feudalismo caciquil reinante. En todo caso y siendo concretos, subdividiría el municipio en zonas poblacionales, demográficas y económicas concretas para repartir el presupuesto general y dotar a dichas zonas de autonomía de gasto. Quizá al principio bajo supervisión y control pero a largo plazo les daría independencia. Convirtiendo el ayuntamiento en una federación de barrios donde se debatirían las obras y necesidades globales.

Reducir la burocracia y crear espacios de control y participación ciudadana.
8. Los servicios públicos garantizan derechos: a la educación, a la sanidad, a la justicia... ¿Qué medidas crees que habría que tomar para garantizar unos servicios públicos de Calidad en condiciones de igualdad para toda la ciudadanía?

Los servicios estatales garantizan derechos. La mejor medida que se puede tomar para garantizar dichos servicios es dotarles de presupuesto económico y crear un marco normativo concreto donde su actividad tenga que ser transparente y donde existan unos castigos ante el incumplimiento y la mala gestión muy claros.

Sobre la independencia de los organismos públicos como las Universidades ya no tengo tan claro si es conveniente que mantengan su independencia del poder político o puedan estar controlados de manera estrecha por el mismo. Quizá apostaría por limitar la autonomía de los diferentes organismos.

9. Entendemos que los bienes comunes (agua, energía, suelo...) no pueden ser mercancías. ¿Qué propuestas harías para garantizar una gestión sostenible y publica a estos recursos?


Para  garantizar una gestión común y pública de los mismos, estatal en algunos casos y no-estatal en otros, se deberían nacionalizar algunos recursos (agua, energía) y socializar otros (suelo).

Si apostamos por un sistema federal los territorios deberían tener plena soberanía sobre esos recursos nacionalizados y, entre ellos, deberían comerciar como iguales. El modelo jacobino de un centro al que llegan todos los recursos y es ese centro el que reparte siempre es injusto con las partes y beneficia a la metrópolis.

Por ejemplo, en Galiza la producción eléctrica es una cuestión capital dentro de la construcción nacional de soberanía y servicios sociales.

10. Partiendo del principio de que todos los seres humanos somos iguales ¿qué medidas tomarías para acabar con cualquier tipo de discriminación?

La discriminación se puede combatir con educación y con leyes que limiten y castiguen los espacios y los comportamientos discriminatorios. Existen modelos concretos donde se han aplicado legislaciones concretas para reducir la violencia contra las minorías como en el Reino Unido o en Alemania que han dado buenos resultados.

Creo que sería un camino a seguir aunque, evidentemente, la clave aquí está en la educación y en la normalización de las diferencias.