Perdim-me entre as brêtemas do coraçom e as árvores da razom...

El deber del vigilante


El Deber del vigilante


Detrás de este magnifico escudo hay una triste historia que comienza en la devota ciudad de Elturel, antes de que se formaran los Jinetes infernales. Era una época dura debido a los continuos ataques de orcos y trolls pero aun así la ciudad prosperaba en aquella difícil tierra y los humanos aguantaban como podían.
Pero al final se terminó bajando la guardia aunque sólo fuera un momento, los orcos planearon un gran ataque durante la noche para saquear la ciudad y los campos colindantes. Para este fin esperaron el momento adecuado, el día de la Cumbre del Escudo, que en la ciudad se celebraba doblemente porque también era el día sagrado de la iglesia del dios Yelmo. En ese día de ambiente festivo apenas había guardias para custodiar las murallas y los orcos pensaban aprovechar esto. Su plan era acabar con los centinelas rápidamente con flechas y atacar a la ciudad antes de que se diera la alarma, esperaban que el factor sorpresa y la fiesta hicieran la victoria suya.
Y justo era también el primer día de un joven como guardia de la ciudad. Era un fiel devoto de Yelmo y le entusiasmaba aquel puesto, no le importaba perderse las celebraciones si tenía que defender su ciudad. No pensaban así sus compañeros, y a pesar de las advertencias reinaba entre ellos un aire festivo y dejaban sus puestos con frecuencia. Pero parece ser que el joven no le cayó bien a la diosa del infortunio porque fue el primer objetivo de los orcos ya que era el mas cercano a la campana de alarma, varias flechas salieron buscando su vida. Aunque le alcanzaron dos flechas el joven no fue abatido y reuniendo fuerzas intento alcanzar la campana para dar el aviso de un ataque. Varias flechas mas silbaron a su alrededor y muchas le alcanzaron pero su coraje y su creencia en el deber de un guarda le hacían seguir avanzando, al final toco la campana con su ultimo aliento. La ciudad fue alertada justo a tiempo y la batalla no fue favorable para los orcos aunque resulto ser un conflicto sangriento aquella noche.
Cuando encontraron el cuerpo del joven en lo alto de la muralla estaba ensartado por numerosos flechas, tantas que no podían creer que alguien fuera capaz de estar vivo pata tocar la campana. Pero pudieron ver que a su lado estaba su escudo intacto y reluciente, en este había aparecido el símbolo de Yelmo. Muchos lo consideraron como un signo de la bendición de Yelmo a su victoria pero otros susurraron que era un recordatorio del deber de todo vigilante, algo que no fue olvidado.

2 comentarios:

Manuel Fernández Neira dijo...

No sabía de que me sonaba, pero eso no era una campaña que jugamos hace mucho tiempo de D&D.

De todas formas es muy bueno, espero ver más relatos fantásticos con tu firma.

¡Quiero una espada matagigantes!
¡Y la quiero ahora!
xD

Antonio dijo...

Para cuando una campaña en Los Reinos Olvidados. Mi mago nivel 5 sigue esperando.... y empieza a cansarse. En fin, que me mola que escribas. Además eres bastante bueno ;-). Pero quiero un bastón que lance bolas de fuego. jajaja.

Un saludo!