Perdim-me entre as brêtemas do coraçom e as árvores da razom...

El primero de mayo

EL PRIMERO DE MAYO

“Divide et impera” Julio Cesar. Este es sin duda alguna el principio teórico por el que se rigen en la actualidad todos los sindicatos existentes en el estado español. Pero lo más grave es que aún no se han dado cuenta de que lo aplican de una forma cuanto menos poco ortodoxa, porque estado hay uno, y sindicatos muchos. (CCOO, UGT, CIG,USO, ELA-STV, CGT…)

Todas estas organizaciones “obreras” predican conceptos tan abstractos y complejos para el entendimiento humano como el internacionalismo, la unidad de la Izquierda, la conciencia de clase, la lucha contra el capitalismo… y llevan cada año una infinidad de campañas, actos y manifestaciones por el primero de mayo. Os preguntareis qué tiene de malo esto, y, en principio nada, es verdad que, desde un punto de vista sindical, cuantas más acciones de protestas y reivindicaciones obreras se lleven acabo, mayor serán las posibilidades de que provoquen algún tipo de reacción positiva, pura estadística.

Los problemas y contradicciones los encontramos cuando analizamos profundamente el movimiento obrero en general, y el primero de mayo en particular, llegando a la triste situación de división ilógica, enfrentamiento y masoquismo sindical.

Para los miembros de un sindicato no es un síntoma de debilidad o incluso de la proximidad de la muerte que el primero de mayo se organicen tres o cuatro, en el mejor de los casos, manifestaciones diferentes, y con diferentes horarios en una misma ciudad. Dejando claro el color y la ideología de cada “secta” convocante. Más que una reivindicación de la clase obrera a nivel mundial, por eso del internacionalismo y tal, es una competición para ver quién logra mayor asistencia a su particular y privada manifestación. Personalmente mejor me quedo en casa señores, que los “festivos” están para celebrarlos en el sillón como todo buen español.

Por favor, dejen de destruir la conciencia de clase, dejen de luchar unos contra otros, y sobre todo apliquen un poco de lógica al asunto. Si es muy fácil. Por ejemplo:

Supongamos que, a la salida de un gran y multitudinario concierto algunas personas tratan de cruzar una calle con mucho tráfico prescindiendo del paso de peatones y del semáforo. Si estas personas no son muy numerosas, dudarán, se mirarán unas a otras y sólo cuando un grupo con mayor iniciativa empiece a cruzar, consideraran que ya hay suficientes peatones como para disuadir a los conductores y alejar el peligro. Lógicamente, cuanta más gente cruce la calle, más gente perderá el miedo y se sentirá animada a imitar a los primeros, llevándonos al extremo de que una muchedumbre importante cruzará decidida la calle, imponiéndose a los en un primer momento mucho más amenazadores y peligrosos vehículos llegando incluso a detener por completo la circulación.

Sin embargo, si en un principio, sólo una o dos personas se atreven a cruzar, independientemente de si lo consiguen o no, es de esperar que alguno de ellos dude, o incluso vuelva atrás como reacción instintiva ante una situación de cierto riesgo. Dando como resultado inevitable que el resto, la mayoría, se lo piense dos veces antes de tomar ellos la iniciativa, es decir, la situación es en apariencia mucho más adversa y peligrosa por lo que sólo algunos individuos cruzan la calle mientras el resto se fragmenta en busca de otros caminos menos peligrosos.

Podemos llegar a la conclusión de que un movimiento obrero unido, constituye un conjunto de individuos bien organizado y capaz de sustituir al primer grupo del ejemplo, y por lo tanto, con más posibilidades de éxito en la tarea de movilizar y concienciar a la masa. No pido ingenuamente que estén unidos en todo (pensamiento único), algo completamente utópico, si me perdonan la expresión, pero por lo menos en el día del primero de mayo, el día de la clase obrera, el día de los trabajadores, podían dejar sus discrepancias y sus matices a un lado y levantar una única bandera, la roja, sin ninguna sigla, símbolo o detalle, únicamente la bandera del proletariado.

Dejemos de un lado, aunque nos cueste, el pensamiento romántico inherente a los militantes de las organizaciones obreras, que no de izquierdas como se suele decir erróneamente en la actualidad. Los sindicatos, partidos y organizaciones no han estado ni estarán posiblemente unidos. Los estados, las naciones, los intereses de una comunidad frente a los de otras hacen que el internacionalismo no sea más que una posición ampliamente respaldada en la teoría, “Me considero un ciudadano del mundo” Castelao, pero eternamente olvidada en la práctica, “Me considero más español que europeo” Paco Frutos. Por ello la unidad de estos organismos sólo los podría llevar a su autodestrucción completa por la falta de ideas discrepantes y la completa horizontalidad del sistema. Pero por otro lado la unidad esporádica y libre puede provocar un renacimiento de la conciencia de clase, de la lucha obrera y de la responsabilidad social.

Sinceramente creo que la uniformidad en el primero de mayo no es mucho pedir, de hecho hubo un tiempo, hace muchos, muchos años, en la que las manifestaciones las componían hombres, mujeres y niños, y la única bandera que portaban era una o dos, si disponían de suficientes medios económicos, de color rojo. ¡Qué grandes tiempos!, de aquella las personas importaban, el pensamiento fluía y la libre y sincera colaboración parecía funcionar, sin duda ninguna una época mucho más romántica que la actual. Pero, ¿Qué tenemos ahora? Un montón de banderas significadas que salen cada uno de mayo de paseo olvidándose de los verdaderos motivos de ese día, un montón de siglas que desprecian a los ciudadanos, los dividen y los relegan a un segundo plano. Un gran número de pequeñas y marginadas sectas que adoran a sus ídolos por encima de a los obreros, verdaderos responsables de su existencia.

Realmente el primero de mayo se celebra y revindica el día de los trabajadores, no el día de los sindicatos, los partidos y los políticos de portada. Me conformo con que quede claro que los protagonistas del movimiento obrero son los propios obreros y no los políticos, y que la acción conjunta y organizada es más efectiva desde el punto de vista lógico que la aislada, sectaria y disgregante. Que la conciencia de clase está en peligro en un sistema en el que la educación y la cultura ocupan a nivel práctica el último lugar de una larga lista de preferencias, en un sistema en el que los medios de comunicación controlan y diezman el pensamiento, en un sistema corrupto y consumista, en un sistema, en definitiva donde es muy necesario el trabajo y la concienciación social.

2 comentarios:

Hilario Ideas dijo...

Valoro el papel de los sindicatos contra los abusos, si bien reconozco que mal que le pese a la izquierda, los primeros impulsos en las mejoras de las condiciones laborales provinieron de pensadores liberales del siglo XVIII. No obstante, Hace tiempo, sin embargo, que se ha dejado de identificar en ese papel o funciones a los sindicatos. Éstos han pasado a constituir agrupaciones que apenas cuentan con afiliados y que no 'viven' de las cuotas sino de la ayuda permanente. Eso les ha convertido, entre otras cosas en defensores de intereses espurios que actúan como grupos de presión, a veces incluso violentos.

hilarioideas@hotmail.com

L. Celeiro dijo...

Se han convertido en mi opinión, en un apéndice más del estado, una herramienta de los gobiernos para miminizar la movilización obrera y de las clases medias y bajas.

Yo estudio en la universidad de A Coruña, cierto es que esta universidad no brilla por su movimiento estudiantil ni por el color rojo en las ideas, pero los sindicatos y asociaciones existentes en ella apenas colaboran entre si, y reciben las cosas hechas desde sus repectivos partidos, bien el BNG, bien el PSOE.

No solo están divididos sino que se golpean continuamente, llegando a descartas propuestas acertadas, desde mi punto de vista, por el simple hecho de que las han elaborado "los otros". En el apartado obrero las cosas son por el estilo.

La izquierda tiene que replantearse esto seriamente, pues es en los isndicatos y en la calle, en las fabricas, en las oficionas, en las escuelas donde debe luchar por cambiar las cosas, no en la comodidad de una butaca mientras se benifica de un sueldo público.