Perdim-me entre as brêtemas do coraçom e as árvores da razom...

Breve lección de Historia ( III )

EL ANTIGUO RÉGIMEN


La división de España entre partidarios de Isabel II y los del infante Carlos de Borbón, provocó una sangrienta guerra civil después de la muerte del rey Fernando VII, ha este conflicto se lo denominó como “Guerra Carlista”.

La guerra carlista no se trataba solamente de un enfrentamiento armado a causa de los derechos de sucesión dinástica entro los miembros de la familia real, sino que fue una lucha entre los liberas (defensores del cambio político y económico) y los carlistas (partidarios de mantener las tradiciones y contrarios al capitalismo).

Esto fue debido a que María Cristina, regenta de la corona española, se vio obligada a buscar un apoyo en los liberales para garantizar la candidatura de su hija a la corona. De este modo cedió poder a los liberales que convocaron elecciones a unas cortes constituyentes y mediante un acuerdo entre progresistas y moderados redactaron una constitución que tenía como objetivo garantizar la estabilidad política y la alternancia en el poder de los partidos liberales. Esta es la constitución de 1837.

La constitución de 1837 es un compuesto de ideas progresistas y moderadas, es decir, mantiene una soberanía compartida, es decir la soberanía es ejercida por la reina y las cortes, cortes elegidas mediante sufragio censatario, el concepto de ciudadano queda restringido a las clases económicamente poderosas, la nobleza y el alto clero. Se crea una milicia nacional con el fin de proteger al pueblo soberano, el estado no se declara confesional y se garantizan ciertas libertades individuales como la de imprenta.

Con la presión de la guerra carlista, Espartero, regente de la corona tras una serie de motines que obligaron a María Cristina a exiliarse, se ve obligado a recurrir al ejército para mantener el control peninsular. Finalmente y tras ser derrotado militarmente en Cataluña decide adelantar la mayoría de edad de Isabel I a los trece años y coronarla para garantizar la continuidad de un estado liberal.

Isabel II, se decanta como su madre por los moderados y restablece un gobierno de tal signo político. Este gobierno celebra unas elecciones censatarias y convoca cortes constituyentes elaborando una constitución de carácter moderado, la constitución de 1845, en la que se mantiene una soberanía compartida, pero la supremacía de la Corona es aumentada y la participación política y las libertades individuales son muy limitadas. Finalmente el estado se considera católico y se crea un cuerpo de Guardia Civil que sustituye a la milicia nacional y se eligen los representantes provinciales y locales desde el gobierno central, limitando el autogobierno en un sistema de carácter centralista.

En este momento se firma un concordato con Roma, en el que la Iglesia reconoce la desamortización de sus tierras pero que obliga al gobierno español a mantener la financiación de los ministerios católicos en la península, es decir, un mantenimiento económico.

Tras este periodo de estabilidad política aparente, comienzan a aparecer problemas, los republicanos y los demócratas comienzan a provocar revueltas de jornaleros y motines en contra de la monarquía, discrepancias entre Isabel II y el gobierno liberal acaban con la firma de un tratado entre unionistas, progresistas y demócratas que contaban con el apoyo del pueblo y del ejercito cuyo objetivo era expulsar a la reina , llegando a conseguirlo en la revolución llamada “La Gloriosa” tras la que se redactó una nueva constitución en 1869.

Esta constitución de consenso mantiene una soberanía nacional con sufragio popular, es decir, el concepto de ciudadano se extiende a todos los hombres mayores de edad independiente de su condición y poder social o económico. Se aumenta la separación de poderes, se crean jurados populares para administrar la justicia, y se restauran libertades individuales entre ellas la de reunión pacífica y asociación, además de una libertad de cultos y la aconfesionalidad del estado. Aunque no se renuncia al sistema monárquico con lo que se busca un rey para España, cargo que fue ocupado por Amadeo I, monarca que se enfrentó a numerosas dificultades políticas como la oposición republicana, dos guerras una exterior (Guerra de Cuba) y una interior (Guerra Carlista) y a un descontento general, motivos por los que en 1873 abdicó dejando un vacío de poder que fue aprovechado por los republicanos para de una forma pacífica, teniendo en cuenta la situación en ese momento, proclamara la I República Española.

La República Federal se enfrentó con un gobierno provisional a la totalidad de los problemas arrastrados de los anteriores gobiernos, viéndose obligada a pedir apoyo al ejército para solucionar parte de ellos, el ejército cada vez mas poderoso acabó por derrocar mediante las armas el legítimo gobierno.

De este modo el ejército abre y cierra un periodo de constante cambio. Este hecho puede explicar de una manera sencilla, la situación de inestabilidad política de España entre 1837 y 1874, el poder creciente que todos los gobiernos fueron depositando en los militares y el papel de este como único poder constante a lo largo de la historia hicieron de Espartero la llave del gobierno en una España devastada por las guerras y en continuo enfrentamiento ideológico entre los partidos.

3 comentarios:

Victor dijo...

Creo que deberías centrarte más en las estapas históricas revolucionarias. Pero no está nada mal. Es un buen comienzo aunque te has quedado un poco corto, yo profundizaría mucho más.

Antón dijo...

Que ben me virían estes textos cando estaba en BAC para sacar nota en Historia. jejeje.

Anónimo dijo...

¿Para cuando una lección sobre las acciones del PCE en Barcelona durante la Guerra Civil?

;-)