Perdim-me entre as brêtemas do coraçom e as árvores da razom...

Una noche de prácticas

El exhausto flexo apenas lograba iluminar una porción de la mesa. Sobre ella se dibujaban extrañas formas entre los libros y objetos que la inundaban. A su alrededor todo eran sombras, sombras que se extendían difuminándose poco a poco hasta desaparecer en la mas profunda oscuridad, apenas lograba distinguir los muebles que me rodeaban como si no estuvieran allí como si fueran etéreos…


Era una de aquellas largas noches que acaban convirtiéndose en día, una de aquellas noches en las que antes de que intentes siquiera conciliar el sueño ya ha amanecido, una de aquellas noches que al correr las cortinas que tapaban la pequeña ventana de la habitación ves sorprendido que está amaneciendo… sí, llevas dos días seguidos viendo amanecer, pero no tienes tiempo para contemplar la belleza de la naturaleza, vas justo de tiempo.


Crees que hoy es martes, si debe de ser martes, porque ayer ¡no!, espera, ayer fue martes hoy es ya miércoles, la entrega es el viernes y te quedan demasiadas cosas por hacer, demasiadas…


Dejas los apuntes sobre la mesa con cuidado de no ordenar el caos en el que se ha ido convirtiendo en las últimas semanas, tantos apuntes, libros…. Dispersos como si los hubieran ordenado con “radomice”, pero para ti no todo es caos, puedes apreciar los matices difusos de cierto orden, incluso serías capaz de encontrar lo que te propusieras sin perder prácticamente tiempo, ya sabes es una de esas habilidades innatas de los estudiantes...


Derribas lentamente, como si de una obra de ingeniería se tratara, la torre de vasos de plástico que con mucho esfuerzo habías ido construyendo a medida que te impedías caer en el sueño. Los tiras a la papelera que una vez más esta a rebosar de papeles arrugados.


Tras unos segundos en blanco, en los que te habías perdido en algún lugar mágico dentro de la estantería, dedicas toda tu atención al despertador que está sobre la mesilla, marca las siete y media y su lento parpadeo te incita a dormir, pero no tienes tiempo, el día ha empezado y para bien o para mal tienes mucho que hacer… tienes mucho que hacer…


Decides que tu compañero infatigable de trabajo durante los últimos dos meses se merece un pequeño descanso, así que, lo apagas para que descanse por lo menos un par de horitas, parece mentira que incluso esa maldita máquina descanse más que tú últimamente… El CD de la cadena lleva horas en silencio, realmente no recuerdas el momento exacto en el que decidiste que levantarse a cambiar el CD era demasiado y que estabas demasiado harto para volver a escucharlo. El resto de la noche te conformarías con el ruido de tus dedos al teclear…


Cada vez hay más luz… te levantas lentamente, dedicas unos segundos a estirar tu dolorida espalda, vaya mierda de silla, y compruebas con cierta aprensión como crujen varias de tus articulaciones. Recorres los escasos pasos hasta el baño y como es hora ya de despejase te lavas un poco la cara. Las gotas de aguar helada se deslizan delicadamente por tu rostro, lentamente aferrándose a ti para no caer de nuevo, para no caer de nuevo al lavabo… ahí estás tú, o lo que va quedando de ti, delante del espejo, demacrado, tu piel ha ido cambiando de color como las hojas durante el transcurso del año, ahora es blanca, casi mortecina. Tus mermados ojos se encuentran asediados por unas marcas negras como una noche sin estrellas, realmente tienes muy mal aspecto.


Ante la imposibilidad de recuperar la consciencia, dejas que tu mirada se pierda nuevamente en las profundidades del espejo, tus párpados se cierran y abren lentamente al compás de tu respiración, tu vista se nubla, te titubea el pulso y oscila el equilibrio poniendo en riesgo la horizontalidad…


En una explosión de actividad y movimiento te desprendes de la ropa sudada del día anterior y la depositas sin mucha delicadeza en su respectiva esquina. Vuelves a la habitación en ropa interior, recoges la toalla que habías colgado ayer para que secara sobre el radiador y abres la ventana para dejar que entre algo de aire joven. Hace frío, el aire recorre cada pliegue de piel resucitándola, un escalofrío te atraviesa en una milésima de segundo, parece que ahora respiras con más facilidad. Vuelves al baño y te metes en la minúscula ducha de medio metro cuadrado. Pegado a la mampara abres el agua caliente y resistes esos interminables segundos de dolor que transcurren hasta que coge temperatura, aunque jode, es un buen método para despejarse, un poco de jabón, aclarar bien el pelo y fuera.


Al salir de la ducha, te secas lo más rápido posible y vuelves a la habitación… tras unos segundos después de ponerte la ropa interior rebuscas en el armario en busca de ropa, un baquero, los calcetines sentado en la cama, las botas… vuelves al baño, delante del espejo una vez más, te echas un poco de desodorante y algo de colonia. Coges la primera camiseta del montón de camisetas que has levantado en una esquina del armario, luego la sudadera verde que tenías colgada de la puerta y fuera.


Recoges el portátil, un par de libros y la carpeta estándar, todo al hombro. Sales de la habitación y andas el estrecho pasillo hasta detenerte en la habitación de un compañero, con el comienzas el desayuno. Más tarde llegaran algunos más, pero no cambia nada. Todos desayunaremos en un silencio casi absoluto, únicamente interrumpido por algún comentario sobre algorítmica, una práctica rebelde, una asignatura difícil, un profesor cabrón o cosas del estilo… No pienses que es un silencio incómodo, tú por lo menos no lo sientes así, son tus amigos, tus compañeros, lo que pasa es que nadie tiene fuerzas ni ganas para mantener una conversación, simplemente eso…


Las ocho y cuarto, hay que darse prisa… te acabas el café de un trago, ese café denso y oscuro que un físico no dudaría en denominar agujero negro de cafeína concentrada. Antes lo odiabas pero ahora casi parece que empieza a gustarte, a todo se acostumbra uno, ya ves.


La procesión de estudiantes continúa de camino al campus. Te espera todo un día, con sus clases, sus problemas y trabajos, sus ratos de diversión y todo aquello que el destino te depare para este día que aún es un niño. Realmente, ya no sabes donde empiezan los días y donde acaban las noches, todo se une formando un todo, duermes cuando puedes, comes cuando puedes, te diviertes cuando puedes, esa es tu rutina… esa es tu rutina y ya te has acostumbrado a ella.


Entras en una clase, te sientas en una mesa del centro, ni muy adelante ni muy atrás, fijas tu mirada en el profesor y te permites pensar por primera vez en mucho tiempo de forma positiva. Con un poco de suerte, mucho trabajo y una cantidad industrial de cafeína entregarás la práctica el viernes y, si consigues aprobarla sólo tendrías que presentarte al examen teórico que, por cierto, aún no has podido empezar a mirar. ¡Ah! y no te olvides de las otras ocho asignaturas más…


El profesor comienza la explicación…

7 comentarios:

Tania dijo...

Coincido en que tras varios textos "formales" has vuelto a escribir con el corazón y no con la cabeza. Felicidades por lo escrito y que escribas muchos más. jeje

A do outro lado da xanela dijo...

"onde doe"...
"xanela..."
...

Ganas de lerte máis, e de celebrar este encontro "casual".

Grazas por visitarme, e por deixarme entrar na túa casa: prometo non facer ruido.

Volverei (non é unha ameaza, é unha advertencia)

Un saúdo

Marat dijo...

Hola. Gracias por tu comentario en Socialismo Actual. Tendrás tiempo para leer mis viejos escritos, porque generalmente escribo espaciado: cada tanto cuando tengo una buena idea, es decir, cuando estoy inspirado; prefiero la calidad sobre la cantidad. Me ha llamada la atención el particular diseño de tu blog, muy bueno por cierto. Eso sí: el título, ¿en qué idioma está?

L. Celeiro dijo...

Es Gallego, explicarte de donde viene me pondría en un conflicto politico con muchos de mis compañeros asique te diré que es el idioma de un pequeño país en el norte de la península Ibérica, perteneciente al estado de España. El idioma es considerado por la UE (Unión Europera) equivalente al Portugués, ya que sus origenes son los mismos (el Gallego-Portugués medieval) pero ha evolucionado de forma distinta en la historia "moderna" bajo el castellano/español.

belen dijo...

¿Te sientes desbordado? ¿Has decidido cerrar puertas para abrir otras? ¿Quieres abandonar los grises-negros para empezar a ver los blancos-plata?
Sigo percibiendo cierto decaimiento a pesar de que tu relato me resulta un poco "frío", bien estructurado y narrado como todo lo que escribes,pero un poco "frío". ¿Tal vez era eso lo que pretendias? Si es así, yo lo he captado... Me parece captar entre lineas un cierto deje entre inconformismo y apatía.
Besos

ManuBarreiro dijo...

Coma sempre sorpréndesme ca tua labia...

¿probaches a traballar de telemarketing?jejeje

agora fora coñas,

encántame o teu estilo, ao princio, antes de leelo, da a sensación de agonizante polo longo que é; pero logras captar a atención ata o final (excepto cando interrumpes polo gtalk).


por certo agardamos con impaciencia a tua chegada (acabo de enterarme de que durmes na miña casa) e poñerte ao día prezado compañeiro no exilio...

Friki nivel 21 dijo...

Demasidas noches como esa, demasiadas mañanas sin dormir, demasiadas clases con Paradela, demasiadas....