Perdim-me entre as brêtemas do coraçom e as árvores da razom...

Grecia a la vanguardia revolucionaria II

La historia del pensamiento humano recuerda las oscilaciones del péndulo, las cuales hace ya siglos que perduran y por lo que se puede apreciar nos acompañarán más allá del los límites de nuestra imaginación.

Después de un largo período de sueño, viene el despertar; y entonces, aquellos que no se resignan a seguir. Aquellos que no se resignan. Que no se conforman. Aquellos que sueñan y persiguen un futuro rompen las cadenas con las que todos los interesados; gobernantes, nobles, magistrados, clérigos, grandes capitalistas y lacayos les habían cuidadosamente colocado, con la intención inequívoca y manifiesta de que no pudieran soltarse.

Estos individuos, rebeldes por añadir un adjetivo, se empeñan en romperlas. Someten a severa crítica todo cuanto se les había enseñado y, ponen de manifiesto la vanidad de los perjuicios religiosos, políticos, legales y sociales en cuyo seno habían residido como meros espectadores. En ese constante descubrimiento individual, proceso de constante expansión gnoseológica, reflexión y cambio, o si lo prefieren adaptación de lo conocido a lo que se acaba de conocer, y viceversa. En ese proceso constante de reforma se crean nuevas ideas o se renuevan, se recuperan otras antiguas, que no viejas, pues su vigencia llega incluso a ser inquietante. De esta manera, aquellos inconformistas, asqueados y reprimidos por una realidad injusta y cruel recuperan ideales y formas que la sociedad había olvidado, permitiendo que los estamentos regentes del poder las hubieran desterrado, enterrándolas bajo toneladas de dialéctica falaz, por no decir simple y llana mentira.

En estos días tan extraños para aquellos que no creemos en los convencionalismos, para aquellos que no nos resignamos a creer porque hemos conocido lo que es pensar y a pesar de que exige un mayor esfuerzo personal hemos llegado a la conclusión de que es recomendable. Para todos aquellos que contemplan con emoción y esperanza como la juventud de Grecia lucha, con todas sus fuerzas y con todo el corazón por derribar esas cadenas. Asestando día a día, con cada piedra, con cada palabra, con cada grito una herida mortal al sistema establecido. Sin resignarse, sin rendirse, en un lucha en la que se enfrentan ciudadanos armados con la razón y con la convicción del que lucha por el mañana contra todo el poder de un estado opresor, represor e incluso terrorista.

Pero el enemigo se rehace enseguida de la derrota. Reúne poco a poco sus diseminadas fuerzas, modifica su fe y sus códigos, adaptándolos a nuevas necesidades; y, valiéndose de ese servilismo de carácter y de pensamiento que él ha tenido tan buen cuidado en cultivar, aprovecha la desorganización momentánea de la sociedad, explotando la necesidad de reposo de éstos, la sed de riquezas de aquellos, los desengaños de los otros; sobre todo los desengaños de una sociedad triste y gris que ha perdido la esperanza con cada nuevo gobierno, con cada reforma, con cada cambio a peor.

Tal es el poder del estado que no sólo es capaz de aplastar por la fuerza directa cualquier tipo de oposición (no controlada y financiada por el mismo) sino que es capaz, al igual que las sombras de la caverna de Platón, de conseguir que sean los propios esclavos los que acaben con la vida de aquellos que intentan liberarse. Pues es la sociedad, en su infinita sabiduría, la que califica a los estudiantes como terroristas, pretendiendo deslegitimar cualquier tipo de posición alternativa que no quiera entrar por el cauce burocrático que marca el poder. Es la sociedad la que ha permitido que se aprueben leyes que eliminan sus derechos civiles. Leyes que permiten multar y detener a un grupo de ciudadanos que charla tranquilamente en una esquina. Las mismas leyes que permiten encarcelar a alguien sin que ni siquiera tenga garantía de un abogado o un juicio previo y justo.

Es la sociedad la que critica fuertemente a los jóvenes revolucionarios griegos. Podría dar razones más que suficientes para no hacerlo, incluso para apoyar esas acciones y sobre todo esas ideas. Pero no voy a hacerlo ya que es preferible que el tiempo sea el que les golpee, obligándoles a pensar. Pues deberíamos saber, y yo el primero, que el épico y etéreo mayo del 68 también fue duramente criticado desde las posiciones acomodadas de la sociedad. Tiempo después una gran parte de los autodenominados votante de “izquierda” apoyaría, justificaría y crearía una espesa niebla dialéctica y literaria en torno a aquellos disturbios violentos y revolucionarios que los jóvenes estudiantes franceses llevaron a cabo como medida de presión contra el estado.

Las mismas piedras, los mismos palos, el mismo fuego y el mismo estado. También se conserva el mismo espíritu revolucionario aunque muchas de sus ideas se hayan renovado.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Espero que tengas razón y dentro de un tiempo los obreros salgan a la calle.

Los jóvenes somos la primera línea del cambio político. Así ha sido siempre, pero sin el apoyo de la clase trabajadora sólo conseguiremos que el estado cierre las universidades y que la policía nos persiga sin compasión.

De todas maneras me siento muy ilusionado por la organización que estamos ganando día a día. Si las cosas siguen empeorando a la gente "mayor" no le quedará más remedio que apoyar nuestra lucha, ya que no luchamos sólo por nosotros, defendemos en la calle los derechos de todos.

Contra un estado represor cualquier tipo de lucha está legitimada.

Salúd y Libertad!

Anarkista Anónimo dijo...

Cada vez somos mas los que no nos resignamos a ser esclavos!!

Salúd y libertad!

A l o n d r a . . . dijo...

.

Mi estimado!

Extraño de ti una historia de amor (de ese que nos apasiona), de inmoralidad, de cuerpos, de llantos... Algo que me haga temblar!


Besos y que pases lindas fiestas!

.

A do outro lado da xanela dijo...

Tócanos mover ficha... lástima que haza tantos que aínda non se decataran de que están no xogo!

Bico!

Anónimo dijo...

Coincido con la ultima chica en que nos toca mover ficha. Parece que las cosas en Grecia se están enfriando, pero eso es lo que nos enseñan por la tele. Allí más o menos todo sigue igual; aunque si es cierto que los disturbios "violentos" van perdiendo fuerza según se van sumando trabajadores a las movilizaciones.

Comunista, lo tengo claro! dijo...

Me quedo con el primer texto (Grecia a la vanguardia revolucionaria) te ha quedado mejor, y la cita de Marx es muy contundente.

Salúd, desde Asturias!

Manuel dijo...

Gracias tio, no había leído el otro si no fuera por tí

"Mucho ganaríamos si todos los jóvenes del mundo..." estabas inspirado verdad?

El internacionalismo ha muerto y si no lo ha hecho apenas existe en la práctica.Además ya me dirás que tiene que ver un tio de Etiopía con uno de España. Las luchas son distintas.

De todas formas, y aunque no soy partidario de ese tipo de acciones, que para algo hay elecciones en este país, el texto está bien redactado aunque le faltan argumentos.

AntonioIglesias dijo...

Joder luis que bien escribes.

Creo que empiezas a convencerme y eso me preocupa bastante.

En veranito ya me dejarás algunos libros, pero sin pasarse que te conozco.