Perdim-me entre as brêtemas do coraçom e as árvores da razom...

Proyecto Novela Épica (9ª parte)

Ya se que van dos muy seguidas pero aprovechando este día de Huelga General de estudiantes contra Bolonia así como que la movilización aquí es inexistente ya que no teníamos ni una concentración ni una mani ni nada pues que tras estudiar toda la tarde estaba cansado y me puse a escribir. Nada mas.

Verde infinito

Un par de horas después del amanecer conseguí reunir el valor que había buscado a lo largo de toda la noche para salir de la casa. Soledad y silencio. No había nadie en toda la aldea.

Mientras Dela preparaba algo para desayunar volví al viejo molino para echar un vistazo a las cercanías. La madera de los escalones crujía con cada paso…

Al llegar arriba una ligera brisa fresca aterrizó en mi cara. La luz inundaba la planicie ahora de un color verde claro, de un color verde infinito. Podía distinguir ríos y pequeñas construcciones más lejos de lo que podía medir y nada, ni un solo movimiento en kilómetros a la redonda.

Desayunamos algo mientras discutíamos que hacer.

― No podemos quedarnos con la niña, nos retrasará demasiado. ― dije con un tono serio y autoritario.

― Pues no pienso dejarla, ¡si es un cielo! ― exclamó mientras contemplaba a la pequeña niña embutida en mi petate durmiendo. Por lo menos alguien le había dado uso esa noche.

― Pues no la llevamos le ponemos una armadura y le damos una espada.

― ¡Serás…! ― Gritó indignada mientras golpeaba mi hombro con su mano.

― No, en serio. Por aquí no tiene pinta de haber ninguna aldea habitable, nos dirigimos hacia una batalla, o algo peor, no es lugar para una niña tan pequeña.

― Tienes razón. ― asintió cabizbaja. ― pero, que otra alternativa tenemos.

No había caído en ello. Si la dejábamos a su suerte moriría.

― Bien, que se le va a hacer. Nos la llevamos. ― resignación.

― ¡Gracias! eres un encanto. ― de repente se acercó a mí y me dio un beso. Se dio la vuelta rápidamente y comenzó a recoger las cosas.

Me había besado. No, no puede ser. ¡Me había besado! Vacilé durante unos segundos y me puse a recoger las cosas. Una taza, una cuchara y un plato. El cuchillo, las dos mantas. Bien… ahora atar un poco de leña y atarla al caballo porque siempre es bueno tener algo con lo que hacer fuego. Recogeré un poco de comida y lo que quede de ese pan duro. Está duro pero está bueno.

― ¡Hola, preciosa! ― dije mientras me giraba hacia la figurita pequeña y acurrucada que me había agarrado la capa desde el suelo.
― ¿Cómo estás? ¿Mejor, más tranquila?

― ¡Chi! teno ambe. ― su voz era aguda y delicada pero llena fuerza.

― ¡Dela! tú la cogiste, tu la cuidas. ― dije en tono reivindicativo.

Al pasar a mi lado me volvió a golpear en el hombro. La niña no dejaba de mirarme. Incluso sonreía un poco, creo. Parecía sana. No más de tres años, incluso puede que menos. Su nombre era Isa.

Recogimos con calma todo lo que consideramos necesario y partimos más o menos a media mañana. Isa se empeñó en venir conmigo a pesar de mis sutiles indicaciones de que no lo hiciera.

Al galope, pero no muy rápido ya que los caballos iban bastante cargado nos sumergimos en un mar verde que se extendía hasta el horizonte montañoso. Urartu era un valle enorme, rodeado de montañas por tres de sus puntos y por un inmenso bosque al norte, el reino de Elos. Todo el valle estaba cruzado por pequeños ríos que discurren caóticamente hasta fundirse en un lago. Al otro lado del lago se encuentra Brunish e Ivela, dos ciudades estado ricas en comercio.

Hace poco era un gran reino, un reino próspero y seguro. Sólo existen dos pasos normales y transitables durante todo el año. Uno el camino de la plata que bordea el lago por el sur y el paso de la Montaña del Dragón en el noroeste. La frontera norte se considera cerrada puesto que los elfos guardan esos pasos y del sur, por los bosques que nosotros habíamos cruzado, aunque no era un camino habitual para nadie por la facilidad que puede tener uno allí dentro para perderse y lo complicado del terreno. Aún así Urartu había sido totalmente arrasado…

El verde del mar que me rodeaba se me clavaba en los ojos con cada golpe de viento. La temperatura era agradable para esa época del año, aunque empezaba a refrescar.

Paramos a media tarde para comer en un cruce de caminos. La hierba se extendía a nuestro alrededor hasta el infinito. Apenas podíamos ver nada de pié porque se alzaba cerca de tres metros sobre el suelo.

Comimos algo y descansamos.

Durante toda la comida noté como Dela me mandaba sonrisas cada vez que me miraba, aunque puede que fueran imaginaciones mías. No pude dejar de mirarla. Os reiréis pero fue así.

Seguimos cabalgando hasta que la luz comenzó a desaparecer bajo las montañas. Estábamos cerca de la capital. Una ciudad grande, amurallada. La silueta de sus altas torres se dibujaba en la lejanía. Quizá a medio día de viaje. Pero era tarde. Los caballos necesitaban descansar y nosotros también, sobre todo Isa.

Nos habíamos retrasado mucho. No sólo debíamos haber llegado a esa ciudad, sino que deberíamos haberla deja atrás a media tarde. No se que me atormentaba más, si el miedo a pasar otra noche sólo, o el miedo a llegar y no encontrar nadie en Lagash.
¡Ah! Ahora lo recuerdo, el nombre de la ciudad era Susa, ¡si! La capital de Urartu.

Mientras las chicas cenaban até los caballos a una de las piedras que marcaban los límites del camino cada cierto tiempo, regulando hasta donde debía ser segada la maleza.

Dormiríamos al raso. Eso era algo que nunca me había preocupado pero, ahora, con Isa y con Dela no sentía que las tuviera todas conmigo para salir entero, o por lo menos para que ellas salieran enteras de esto.

Supongo que ella sentiría también el peso de la tremenda soledad que nos acompañaba desde que dejamos Ararat. Demasiados días sin ver a nadie…

No es que no estuviera acostumbrado a estar solo durante mucho tiempo pero una cosa es estar perdido en medio de la nada tu solo y otra es recorrer un reino en pleno apogeo por los caminos y visitar las aldeas y no cruzarte con nadie. Creo que incluso un caballo salvaje cruzando este mar verde me habría aliviado el corazón y reconfortado mi espíritu.

Ya era tarde. El trozo de pan que mordía se había deslizado por la garganta hasta acabar en mi estómago. Isa roía ese pan duro como un ratoncito, que gracia me hacía. A ella también le gustaba mucho el pan.

Cuando la niña se durmió Dela se sentó junto a mí y, tras unos segundos en silencio dijo:

― Di un número.

― ¿Qué? ― pregunté extrañado.

― Que digas un numero, tonto. ― una sonrisa cruzaba su cara de extremo a extremo.

― mmm, vale… el doce. ― dije tras pensármelo un momento.

― ¡Has ganado! ― exclamó alegremente.

― ¿Qué? ― no entendía nada.

― Pues eso, que has ganado y te toca dormir. Yo haré la primera guardia. Anoche no dormiste tú en toda la noche así que duerme y cuando esté cansada te despierto. Tranquilo, confía en mí. ― su voz expresaba ternura. Por otro lado las piernas ya me temblaban por la falta de sueño.

― Además has estado cuidando de Isa todo el día. Tienes que descansar.¡Agotado y medio muerto no me sirves, jajaja! ― se echó a reír tras darme un golpecito en el hombro.

― Vale, vale. Tu ganas… me voy a dormir.

Tapado con una manta ya que Isa acaparaba mi petate observé desde el suelo las estrellas y la luna un poquito más llena pero aún esmirriada que iluminaban las noches inundando el mar de plata. Aquel verde era bonito, pensé. Cerré los ojos y……..

(continuará...)

3 comentarios:

Anárion dijo...

Bien bien, la cosa va progresando y nuestro héroe va haciendo méritos delante de Dela, todo parece indicar que habrá un romance entre ambos xD. Me ha molado y sobretodo no me esperaba que publicases tan pronto lo cual fué una grata sorpresa ^^. ¡Sigue así!

AntonioIglesias dijo...

Vas mejorando con cada nueva publicación. ¿Hasta donde puedes llegar? el tiempo lo dirá.

Un saludo, amigo.

Anónimo dijo...

No va tomando mal camino esta historia.

De todas formas un par de observaciones:

1.- Podrías añadir un poco mas de acción, me refiero a combates.

2.- No nos vendría mal un mapita para colocarnos en situción de una forma mas precisa.

3.- Aunque que Eneasun, el personaje principal no esté sumamente descrito, cosa muy interesante para que todos nos podamos identificar con él, podrías describir de forma mas precisa a Dela.

4.- Aunque la parte del jugueteo está bien, a ver cuando aparece algo mas de "amor".

Nada mas. Un saludo desde las sombras...