Perdim-me entre as brêtemas do coraçom e as árvores da razom...

Ya es abril

Sigo sin ganas de escribir, asique ruego perdoneis la falta de calidad de mis últimos escritos, incluido éste. Son malos tiempos...


Era una mañana lluviosa y gris. Una mañana de abril. El año se había esfumado sin que me diera cuenta y a la vez había sido demasiado largo. No hacía ni frío ni calor.


El tiempo se escapaba lentamente. Sigiloso. Esquivo. Yo, apoyado en una vieja pared de piedra, recubierta por musgo contaminado por la polución de los coches, esperaba. Esperaba. Esperaba bajo la absurda sombra de un árbol en flor.


Los segundos se perdían. El reloj avanzaba inexorable. Mi mirada se perdía contemplando, atento, como la ciudad despertaba. Su tráfico denso y lento. Los niños con paraguas y sus pesadas mochilas a la espalda. Esos autobuses amarillos llenos de trabajadores soñolientos. La gente camina rápido incluso cuando aún está dormida. Tiempos modernos, de prisas y estrés, tiempos de ganarse el pan donde se puede y de no decir nunca que no a cualquier oportunidad, por miserable que sea.


Las calles reflejaban la luz de las farolas, aún encendidas. El sol tardará en salir. El sonido de los coches atravesaba mi escudo. Se colaba a través de los cascos y se confundía alterando la perfecta melodía de una canción preferida.


Era un emigrante, o por lo menos así me sentía. Me encontraba en una ciudad extraña. Todas las ciudades son iguales diréis. Coches, edificios, asfalto, gente… pero no podríais estar mas equivocados. Aquellos que hemos visto varias, aquellos que las hemos sentido, que las hemos amado, odiado y deseado sabemos que no todas las ciudades son iguales.


Unas son amables, cercanas. Casi cálidas. Otras se muestran interesantes, sorprendentes pero son duras e injustas. Algunas esquivas, engañosas, hurañas. Y ésta, ésta es distante, solitaria, triste…


El tiempo seguía pasando. Lento. La canción volvía a repetirse por enésima vez. Aunque empezaba a perder su magia seguía tranquilizándome como el primer día. Esa canción me envolvía y me transportaba a un lugar que sólo podía encontrar en mi imaginación, en mis recuerdos. Un lugar de sosiego y paz. Un lugar que los gallegos llamamos “o nosso lar”.


Los niños entraban ya a clase. Y yo seguía esperando. El tráfico ya no era tan denso. La ciudad comenzaba a trabajar. La luz aumentaba débilmente dándole sentido a la sobra de aquellos árboles adormecidos por un invierno demasiado largo que empezaban a recobrar su vida y su color. Yo, simplemente, esperaba.


─ N m speres. T veo en clase.


Simple. Sencillo. Escueto pero a la vez claro. Guardé el móvil en el bolsillo del vaquero.


Miré una última vez el fondo de la calle. Ese horizonte donde tantas veces había buscado una silueta conocida.

No estaba, como era de esperar, últimamente la razón me ha abandonado qué se le va a hacer…


Volví a poner la canción desde el principio y eché a andar en dirección a ninguna parte.


Paso a paso. Caminando en soledad por las aceras llenas de gente. Con cada paso mi cerebro, traidor y cabezón, por no decir poco interesado en mi propio bienestar, se ponía a debatir profundamente con mis sentimientos…


Un sinfín de sentimientos contradictorios, ideas imposibles, ilusas; sueños rotos, discursos y postulados teórico-prácticos de dudosa aplicación; esperanzas perdidas, oportunidades que dejé pasar… derrotas, derrotas y más derrotas. Heridas que han dejado destrozada lo que quedaba de mi alma, de mis ganas de luchar, de mi ilusión. Daba vueltas a las pequeñas luces que aún se mantienen encendidas a pesar de la ventolera, salvaguardadas por la escasa razón que me ampara del desaliento, de la rendición incondicional a una realidad demasiado dura y cruel, una realidad que me ha ganado la guerra incluso antes de habérsela declarado…


Todo se mezclaba caóticamente. Sin sentido. Puro caos atormentándome. Haciendo que no solo la cuesta dificultara mi avance y aumentara el ritmo de mi respiración.


Llevo muchas decisiones y lo que es peor, mucho que asumir por parte de ellas. Parece que ninguna ha sido buena, por lo menos en el balance general. Cargo con los recuerdos del pasado, de días mejores, de amigos, de amores pasajeros de una noche, de besos mendigados cuando la sangre es alcohol y el sol se encuentra dormido. Recuerdos que reconozco que tengo idealizados, seguramente. Recuerdos como los de aquellos hombres que añoran el pasado y reniegan del futuro.


Se que yo no soy así, que lo mío es el futuro. El inconformismo radical. La lucha del perdedor que libra una guerra ya perdida con la esperanza de ganarla. Pero últimamente no tengo esas ganas, esa fuerza, esa decisión. Quizá me esté conformando con el caos…


Estoy seguro de que debo cambiar muchas cosas. De que debo pensar más en mi mismo y menos en los demás. Se que debo ser egoísta. Todo el mundo lo es. El sistema así lo quiere, así está planteado, o eso dicen…


Estoy seguro de que debo olvidar sueños. De que debo dejar cosas atrás. Cosas que me hacen daño, algunas viejas, otras nuevas. Cosas que me hacen sufrir y que no me llevan a ningún lado. Debo hacerlo por mi propio bien…


La lluvia aumenta en intensidad. Me refugio en un soportal. Espero. Miro al cielo, bueno, pierdo mi mirada en el infinito gris que cubre mi mundo. Casi no distingo matices, cada día es más oscuro. Algunos retrasados, remolones en la cama seguramente, corren por las aceras con sus pesadas mochilas salpicando a todo el mundo con los charcos. Yo no llevo mochila, pero voy mucho más cargado. Me siento cansado. Viejo, desilusionado…


Cada vez que la veo triste… enfadada. Cada vez que veo como llora debajo de su máscara. Cada vez que finge sangro. Es como un cuchillo diminuto que se me clava. Cada día sangro un poco, lentamente. Me encuentro sin fuerzas, impotente. Me estoy haciendo daño. Debería olvidarme. Alejarme. Arrancarla de mi vida. Un tirón, un grito ahogado por el dolor y dejar que pasen los días, que se acabe este abril. Otras vendrán a hacerte daño, o eso dicen… otras…


Sigo dándole vueltas sin llegar a ninguna conclusión clara. Hace tiempo que no pienso con claridad. Soy incapaz de poner orden a este caos. He perdido el norte. Quizás me haya acostumbrado a perder, al dolor. Solo tengo claro una cosa. Soy un idiota…


(lo siento…)

15 comentarios:

rafa hortaleza dijo...

pues sí que sale el HTML en IloveIU sí...

L. Celeiro dijo...

Fijo que es culpa mía. xD

Anónimo dijo...

No creo que esté mal escrito, al contrario.

Tio, no te rayes, no vale la pena. Y miralo por el lado bueno, igual escribes un libro y te forras con la coña.

Hada del lago dijo...

Pues si escribes así cuando no estas inspirado, no puedo imaginarme lo bien que escribiras el día que las musas te acompañen. No pierdas tus sueños, no te conformes con el caos, busca esa fuerza que hay dentro de ti y sonríe =)

Un besiñoooo!

P.D: Acabo de ver tu conversacion en gmail, ni cuenta me di... andaba por la fic XD

A l o n d r a . . . dijo...

Tú con ganas de escribir, y yo pasando por un proceso llamado ausencia-de-inspiración-2.0. Jajaja, es el costo de ser feliz (en mi caso)...


Saludos mi estimado, apz, lo que te quería decir con eso de que cambie de espacio, es que en tus links esta el mío, el de Alondra, pero ese ya no te envia a mi blog (eliminado), tengo otro, este...


Eso, besos!

A l o n d r a . . . dijo...

Muy bien!
Eres rápido!


Bye...

Lim dijo...

Estimado amigo,yo fuy un emigrante del amor,por amor me marche a Venezuela huyendo de los recuerdos,intentando dejar todo atras,me parecia imposible,cuanto mas lejos,mas la recordaba,cartas,llamadas...hasta que el tiempo,fue ahogando mis penas.Empece a relacionarme con gente,a salir del profundo pozo en que estaba metido,y un dia,sin quererlo,alguien me tendio su mano,me ayudo a escalar la cima del desespero,y hoy en dia es mi mujer,mi amada compañera,mi TODO,no mires atras,lucha por salir de esa situacion,se que estas herido,muy herido,y que cada paso que das,hace que te tambalees,aguanta,no decaigas,tu vida no se acaba con un desengaño,debes aprender de El.Escala poco a poco,el pozo,y pronto veras la luz.Animo y muchos saludos.

Friki nivel 21 dijo...

Pues a mi me gusta como escribes.

En cuanto a lo de las chicas ya te emborracharé cuando nos veamos, no lo dudes.

AntonioIglesias dijo...

Sigues en tu línea

Escribes como de costumbre, es decir, de puta madre

A ver si nos acabas la novelita épica xD

Anárion dijo...

Si es lo que yo le dije que esta bien escrito pero es que no se da cuenta (yo cuando alguien me dice que escribo bien tambien opino que no es verdad, pero es que yo escribo mal xD). Bueno pues anímate tio que todo se solucionará antes o despues.

A l o n d r a . . . dijo...

Complicadas? Jajaja, y ustedes no lo son?...

Te he sentido triste este último tiempo, nostalgico, apenado. Que es lo que le pasa estimado?


Besos!

A l o n d r a . . . dijo...

Por lo leído en mi blog, definitivamente no estás pasando por un muy buen momento, pero sé que tampoco ha o será el peor que tengas que vivir. Los cambios que has vivido, sé que a pesar de todo lo malo que estos puedan ser, son experiencias de las cuales tienes que aprender. Me imagino, que en un lugar que no conoces, con personas que no conoces, en un contexto que no conoces, debes sentirte algo solo y triste, pero mi querido Luís, sé que eres un hombre fuerte, y que la misma pasión con la que escribes, será la que te haga entender que nada es tan malo, ni tampoco bueno, recuerda que los extremos no sirven, encuentra el punto medio y confía en ti, en tus decisiones y pensamientos. Con respecto al amor que dejaste, y a tu nuevo amor, vamos que la vida es así, las personas pasan por delante de nuestros ojos, los amores nos toman y nos dejan constantemente, la gente llora, ríe, grita, ama, odia, etc. No dudes tanto, tomas esas oportunidades, “esa oportunidad”, créeme, nunca se repiten, nunca!

Animo querido! No me gusta ver triste al compañero que tantas veces me aconsejo, que tantas veces me dijo “vamos, que se puede”… Sonríe, que me gusta imaginarte reír.


Besos!

AloneLuin dijo...

"soy un idiota".
Creo que queda mejor definido "hago idioteces". Pero las idioteces no duran toda la vida, son puntuales, y de ellas se aprende.

Así que ten por cuenta que aprenderás en el futuro de tus propias idioteces.

Salu2

Anónimo dijo...

Precioso y profundo. Un beso

Antón dijo...

El amor nos hace idiotas, no hay más remedio.

Me ha gustado mucho, quizá porque me encuentro en una situación parecida.