Perdim-me entre as brêtemas do coraçom e as árvores da razom...

Proyecto Novela Épica (14ª parte)

Contestando a dudas anteriores: publicaré un enlace a un archivo .pdf con todas las partes con la última de ellas, para aquellos que lo quieran leer todo junto de una forma más cómoda.

Ya es invierno

Llevaba un par de semanas siguiendo aquel camino, si se le puede llamar así. Hacía frío, mucho frío. La nieve obstaculizaba mi avance hasta un punto casi demencial. Un día tras otro la orientación se hacía casi imposible en aquel desierto blanco. O nevaba o la niebla lo cubría todo.

Si bien era cierto que cuando atravesábamos Urartu la sensación de soledad se había hecho presente, ahora era completa. Creo, sinceramente, que no podía estar más solo. Por no cruzarme, llevaba días sin ver un pájaro surcando el cielo gris; un insecto salando de hoja en hoja, un ciervo en busca de algo de pasto bajo la nieve. Nada…

La sensación de soledad era angustiosa. Llevaba demasiado tiempo caminando por caminar. Sin saber si el rumbo, si la dirección era la correcta. Me esforzaba por seguir un sendero, prácticamente imaginario, que me conduciría, si los dioses así lo deseaban, al paso del Zagro.

Una vez en los reinos de los enanos debería dirigirme a Pico de Hierro con la esperanza de encontrar supervivientes que me informaran de lo allí acontecido. Los enanos fueron los primeros en sufrir este mal, seguramente por encontrarse más al norte, o por pura mala suerte.

El caso es que lo enanos llevaban mucho tiempo luchando contra esos demonios de ceniza y por lo que sabía algunos seguían vivos para contarlo. Si alguien en todo el continente sabía como pararlos eran ellos.

Los días pasaban mientras ascendía aquella montaña. Cada vez era más difícil conseguir encender un fuego y, las provisiones que me dieran los elfos empezaban a escasear. No debería estar muy lejos del paso. La tormenta empeoraba…

Apenas podía ver un par de metros. El viento helado atravesaba las pieles de oso como si fueran de seda. La nieve, en comparación con cada ráfaga, estaba caliente. Caminaba de forma penosa. Lento. Pesado. Cada paso me costaba un gran esfuerzo. No podía continuar…

Busqué refugio en una cornisa y ante la incapacidad práctica de poder encender un fuego decidí acurrucarme lo mejor posible e intentar pasar la noche allí. Apenas quedaban un par de horas para que oscureciera y en ese tiempo, con las actuales circunstancias no iría muy lejos…

Al amanecer pude contemplar con asombro el paisaje que me rodeaba. El cielo era completamente azul, ni una sola nube que lo distorsionara. El sol calentaba mi cara mientras perdía mi mirada en el horizonte.

Al sur se extendía una pradera nevada que terminaba en un mar de árboles de color verde oscuro. El invierno no había llegado a ellos. Sorprendente el poder de la magia que es capaz de salvaguardar un bosque del invierno.
Al este se extendían las llanuras verdes de Urartu. Lisas, infinitas; se mezclaban con el color anaranjado de un sol naciente. No era capaz de distinguir ninguna ciudad pero daba por sentado que aquellas torres seguían allí.

Al norte, un sinfín de montañas nevadas me esperaban. El invierno estaba ya aquí, si es que alguna vez abandonaba estas tierras.

El reflejo del sol en la nieve. El contraste entre el blanco y el azul del cielo. Los rayos del sol iluminando poco a poco cada recodo de la cordillera. Era precioso…

Me detuve unos segundos más a contemplar la belleza de aquel mundo mientras mi mente buscaba entre los recuerdos y la esperanza la imagen de Dela cabalgando por las llanuras. Ya debería haber llegado, pensé. Hace casi un mes que nos separamos…

Lo peor del camino había pasado, ahora toca bajar. Esa idea reconforta a cualquiera. Bajar siempre es mejor que subir, siempre.

En un par de días llegaré a la ciudad de Pico de Hierro, la ciudad más cercana a la frontera sur del reino de Thorak. Miles de preguntas se agolpan en mi interior y, espero que algunas encuentren respuesta.

La manta de piel de oso seguía apestando. Ese olor no desaparece…

Pobre oso, tubo mala suerte. Ya había anochecido y no tenía donde refugiarme. Estaba ya desesperado por encontrar donde meterme cuando vi aquella cueva.

Era una pequeña abertura en saliente de roca. No mediría más de dos metros de ancho. En aquel momento me pareció una buena idea que quieres que te diga. Refugio del viento, un lugar donde encender un fueguecito con la leña que tenía atada a la espalda y así dormir caliente una noche. Incluso podría derretir nieve y asearme con agua caliente. Vamos, todo comodidades. Pero tenía que estar ocupada…

Nada mas cruzar la entrada se plantó delante de mí sobre sus dos patas traseras. Impresionaba. Unos dos y medio de altura. Rugiendo con fuerza y, ahora era mi abrigo. Cosas que pasan.

A lo largo de estos años había cazado muchas cosas. Ciervos, conejos, perdices… prácticamente cualquier cosa que se pudiera comer. También tuve la mala suerte de tener que enfrentarme a un lobo en el bosque de Lendel. En cuanto a bestias extrañas y mágicas, algunos trolls, orcos y trasgos. Y un verano intentamos capturar a una gran sierpe sin mucho resultado.

Ese oso había sido todo un reto para mí. Cansado, hambriento tras varios días de viaje lo había derrotado. Estaba orgulloso de ello y ahora una de sus garras colgaba junto al medallón de bronce.

La carne de oso es seca y fuerte. Cocinada al fuego resulta dura y correosa pero todo es cuestión de hambre. No puedo decir que fuera una delicadeza culinaria, pero estaba rico.

(continuará...)

8 comentarios:

L. Celeiro dijo...

Para aquellos que quieren guerra y sangre decirles que en el próximo espero poder satisfacer sus inquietudes al respecto, recordando que narrar batallas de forma precisa y de manera que resulte entretenido es muy complicado para un "autor" inexperto.

Anárion dijo...

Bien, ya nos acercamos al origen del problema. ¿Hayara nuestro héroe la solución para vencer este mal? Supongo que pronto lo sabremos. Que ganas de leer el proximo jeje.

Friki nivel 21 dijo...

La historia está cogiendo un aire misterioso chulo. Pero una vez mas, a pesar de tu comentario exijo SANGRE!!!!

AntonioIglesias dijo...

Coincido con Anárion en las ganas de que la historia vaya acercándose a su final. Las cosas se ponen interesantes...

En cuanto a los enemigos tengo dudas, los has llamado "espíritus de ceniza", "demonios de ceniza" además de todos aquellos apelativos misteriosos que utilizaste antes de concretar nada. Tengo muchas dudas sobre su aspecto y supongo que no soy el único, a ver si te portas bien y nos describes alguno. ;-)

Lim dijo...

estoy empezando a leer este relato, y creo que tu eres el protagonista, y Dela, ese suspiro que llevas en el alma, esa soledad, ese frio, esa sed,esa hambre, que quebrantan tu ser muy adentro....Animo, quizas escribir, sea una buena terapia, un sincero abrazo.

Luar de inverno dijo...

Lim creo que tienes mucha razón. Por cierto Luis, he leído el otro texto de "Ya es abril" si necesitas hablar o algo avisa que ya sabes que estoy ahí.

L. Celeiro dijo...

Tranquila, estoy mejor de lo que he estado y supongo que con el tiempo, y sobre todo el verano, me recuperaré poco a poco.

A ver si nos vemos algo que hace mucho que no coincidimos, si, lo se, ando desaparecido del mundo. Cosas que pasan.

Anónimo dijo...

Un poco cabrón publicando poco a poco si que eres Luis.

Si no fuera porque estoy enganchado esperaría que la acabases y colgaras ese pdf.

Cabronazo!!!!!!!