Perdim-me entre as brêtemas do coraçom e as árvores da razom...

Vengo

Era una tarde de un viernes cualquiera. No era pronto, pero tampoco demasiado tarde. Hacía calor, un calor húmedo. Un calor pegajoso. Asfixiante…

Esta ciudad sigue sin gustarme. Nada me ata a ella.

Primera. El sonido del motor elevándose por encima de la música. Embrague. Segunda. Pisar a fondo. El motor acelera rápidamente. Embrague. Tercera rápido. El viento que se cuela por la ventanilla abierta enmaraña mi pelo pero, alivia el calor. Piso a fondo. El motor se revoluciona. Dos mil, tres mil, cuatro mil. Embrague. Cuarta. Pisar a fondo. La música suena, melancólica, triste…

Me siento muy identificado con ella. El viento alivia el calor. Embrague. Quinta con un movimiento rápido y preciso. Acelerador hasta el fondo. No puedo perder potencia. Hace calor. Mucho calor. Pero el cielo es gris…

Conduzco con la compañía de mi soledad. Cargo con maletas llenas de recuerdos y sueños rotos. Conduzco a la orilla de este río. Soltar el acelerador. Embrague. Freno. Suave mientras reduzco marcha. Cuarta. Serpenteando entre sus cuervas. Trazo a la derecha. Acelerador. Suelto el acelerador. Mis pensamientos se pierden. Trazar a la izquierda. Son caóticos, imprecisos, abstractos. Acelerador. Trazar a la derecha. Acelerador. El motor ruge bajo el capó. Cuatro mil vueltas. Embrague. Quinta. Hace calor…

Escucho canciones con las que me identifico. Canciones de perdedores. De vencidos. De sueños de papel, de barras donde mezclar las penas con el alcohol más barato. De besos vacíos… El viento se humedece. El calor se reduce. Comienza a llover…

Una tormenta. Las gotas, gordas, golpean el parabrisas con fuerza. Mojan mi brazo. Reducir. Cuarta. Trazo a la derecha. Llueve con fuerza. Embrague. Quinta. Acelerador a fondo. El aire recoge el olor de la hierba mojada. Me tranquiliza. Consigue que mi cerebro, atormentado, me de una tregua temporal y, por desgracia, pasajera.

Un “audi” me pasa a toda velocidad. Miro el cuentakilómetros en busca de una respuesta. Ciento treinta. No tengo prisa. Voy bien. No voy a correr más. La recta se acabará y empezaremos la cuesta. No tengo prisa…

El aroma del viento remite. Es más suave, más imperceptible. Pero lo recuerdo. Soltar el acelerador. El sonido del motor aumenta. La velocidad disminuye lentamente. Embrague. Ese olor inconfundible. Ese olor que soy incapaz de describir por mucho que lo he intentado. Cuarta. Cuando pienso en él siempre me viene a la cabeza una canción, bueno, una versión que hace Apocalíptica. Trazar a la derecha. Y esa canción me transporta a la cima de una montaña sobre una llanura infinita. El cielo es gris y el horizonte verde. Cabalgo libremente sobre un animal marrón. El viento, la velocidad, la Libertad y sobre todo la sensación de estar en casa. Acelerador. Esa sensación de sosiego, de tranquilidad. Soltar el acelerador. Trazar a la izquierda. Freno. Trazar a la derecha. Es sorprendente el significado que los hombres le damos a algunas cosas. Acelerador a fondo. Embrague. Quinta…

Es complicado de explicar, han sido muchos cambios en muy poco tiempo. Acelerador.

He dejado la ciudad donde estudiaba, los amigos, las calles, los lugares donde ahora sólo tengo recuerdos. Trazar a la izquierda.

He llegado a una ciudad extraña en completa soledad. Me siento un extranjero en mi tierra. La carretera asciende abandonando el río. No he conseguido aquellos objetivos, aquellos sueños por los que sacrifiqué tanto. He perdido.

He dejado de querer a alguien que llevaba bastante tiempo conmigo. Comenzamos a subir. Acelerador a fondo para que no se achique. La he hecho llorar. La he alejado de mí de malas maneras. Ciento veinte.

Me he enamorado de alguien que por lo que me dicen no se lo merece, y por encima no me quiere. Me esfuerzo por ser su amigo, porque considero que lo necesita. Pero me hago daño. Cien. La pendiente… Y no se cuanto tiempo podré estar así. No me sienta bien, y no es responsable por mi parte, si, si quiero conseguir algo de lo que vine a buscar aquí. El movimiento tiene que ser rápido y preciso para no perder potencia. Soltar. Embrague. Cuarta. Acelerador hasta el fondo.

Mis sueños se han roto y lo que sacrifiqué por ellos, no volverá. No he logrado ganar ni una sola batalla de una guerra que ya, desde un principio, he considerado perdida. El coche se revoluciona y ruge. La música calla ante el sonido del motor… Cien. Trazar a la izquierda. Acelerador.

El limpia parabrisas se esfuerza por mantener despejada mi vista. Curva a la izquierda. Curva a la derecha. Ya lo veo. El “audi”. Ciento veinte. Cuatro mil vueltas. Tarareo el estribillo de la canción…

Aprovechar la carretera. Cambiar de carril con la curva. Acelerador. Trazar de una sola vez. Mucho coche pero no saben conducirlo. Ha dejado que se le achicara. Lo dejo atrás. Soltar acelerador. Trazar a la derecha. Acelerador a fondo. Llevo mucho tiempo sin controlar mi vida. Hago las cosas por pura inercia. He perdido el control.

Mi vida es un caos difícil de explicar. Mi generación, bueno… se encuentra en crisis. No soy el único que está inmerso en una profunda crisis económica y sentimental. Trazar a la derecha. Sin abrirse por el puente. Tengo motivos para dudar de mis dudas y razones de peso para abandonar toda lógica. Trazar a la izquierda. Mis fundamentos, mis principios se tambalean cada día con más fuerza. Mantener el acelerador a fondo. Me esfuerzo por apuntalar los pocos trozos que no se han convertido en ruinas de aquel castillo de papel que edifiqué, no sin esfuerzo, hace ya algunos años.

Soltar el acelerador. Trazar aprovechando la carretera. Acelerador. Soltar el acelerador. Trazar aprovechando la carretera. Acelerador. ¡Joder! No encuentro lógica. Embrague. Freno. Ciento veinte. Cuarta. Ciento diez. Soltar embrague mientras el motor reduce con fuerza. Cien. Embrague. Noventa. Soy idiota. Freno. No hay otra opción. Tercera. No encuentro otra explicación. Ochenta. Freno. Creo que busco lo mismo desde hace tiempo. Trazar a la izquierda. Busco que me hagan daño. Acelerador. Tres mil, cuatro mil. Embrague. Cuarta. Acelerador. Ella no tiene nada. Es inmadura, caprichosa, infantil, desordenada. No le cuesta nada pasar de todo. Hace daño a quien quiere cuando quiere. No le importa usar a las personas. ¡Es pija! Trazar a la derecha. Bueno, no es pija, simplemente lenta y presumida. Impuntual, sobre todo impuntual. No está mal, pero no es una maravilla físicamente. Además, no es para nada mi estilo, o eso creo. Soltar acelerador. Trazar a la derecha. Acelerador para salir siempre de una curva más rápido de lo que entraste.

No se que he visto en ella. No se que tienen esos ojos claros y tristes que tanto me fascinan. Embrague. Freno. Tercera. ¡Si ya lo decía yo! Trazar a la derecha. Como odio adelantar camiones en estas curvas. Casi no te dejan sitio para pasar. Acelerador. Coger el volante con la mano derecha, es decir, con las dos. Mantenlo recto. Firme. Acelerador. Un poco más. Embrague. Cuarta. Acelerador… Mantenlo firme. Soy idiota, no se me ocurre otra cosa. Intermitente a la derecha. Cambiar de carril. Embrague. Quinta…

Tengo que dejar de rayarme. No vale la pena. No gano nada. Bueno… ahora toca bajar. Aflojo el pie del acelerador. Con tacto. Sin prisa. Despacio. No hace falta dar gas para bajar. Voy bien. No tengo prisa por llegar…

La lluvia ha parado. El aroma vuelve con fuerza a entrar por mis orificios nasales. Clic, clic, clic. Retrocedo tres canciones. Me gusta la ocho. ¿Por qué será? (1)

La carretera está sin pintar en esta zona. Miro el cuentakilómetros. Ciento treinta. ¡Bah!, hay tres carriles y ni un alma. Acelero…

El aroma me tranquiliza. Mi mente se vuelve blanca por unos segundos. Ya conduzco sin pensar. Empiezo a creer que es algo peligroso hacer las cosas de forma intuitiva. Como me enseñó papá. Simplemente salen. Es como escribir. No lo planifico. Trazar a la derecha. No intento poner límites ni formas. Adelanto a una furgoneta. Simplemente me siento en soledad y escribo. Me gusta conducir. Me deja tiempo para pensar. Me desestresa. Cuando conduzco el mundo desaparece. Sólo estamos yo y la carretera. Durante las horas que paso al volante aclaro muchos problemas, tomo decisiones…

Me gusta conducir. Me gusta mucho. Soltar el acelerador. Embrague. Freno. Cuarta. Freno. Ya ni pienso en como tengo que mantener el embrague en una posición concreta mientras freno de forma paulatina y suave, simplemente lo hago. Embrague. Quinta. Paso a ochenta por el radar de tráfico, no vaya a ser.

Acelerador. La canción ha terminado. Clic. Atrás. No me canso de escucharla…

Los veo. Esta vez si que se han escondido bien. Después del puente. Por suerte están del otro lado de la carretera. Han parado a uno. Reduzco lentamente para que no se note. Tranquilo. Tranquilo. Las manos sobre el volante. Mantenlo recto. Mira al frente…

Nunca lograré entender porque uno no se siente seguro cuando ve a los cuerpos de seguridad del estado. Bueno… quizá porque son los cuerpos represivos del estado. Menos para protegernos están para lo que sea. Trazar a la izquierda. Mantengo la velocidad. Cien. Mantengo la aguja sobre ese número. Carretera. Aguja. Carretera. Aguja. Trazar a la derecha. Acelerador.

Le doy las largas a uno que viene de frente. Espero que se haya dado cuenta. Trazar a la izquierda. Un camión. Le doy las largas. Me da las gracias con la mano y según nos cruzamos veo por el espejo retrovisor que frena.
Le doy mil vueltas más sin sacar conclusiones. Mi vida es un caos y punto. Sí, es el colmo ideológico que no sea capaz de ordenar el caos, pero no puedo. Intermitente a la derecha. Embrague. Freno. Cuarta. Embrague. Tercera. Me desvío a la derecha. Me encanta esa carretera. Recta, sin circulación. Bastante bien asfaltada. Acelerador. Curva en forma de C. Embrague. Cuarta. El motor ruge con cada segundo de presión sobre el pedal. Embrague. Quinta. Acelerador a muerte. Llaneando. Recta. Ciento cincuenta y subiendo…

Ciento sesenta. ¡Qué pena que no de más!, me he quedado sin pedal. El aire entra con fuerza por la ventanilla acallando la música. Rititititit, subo el volumen a treinta y cinco. La batería se confunde con el viento. El coche vota por la carretera solitaria. El mundo es gris y verde oscuro…

Tengo una cosa clara, sólo una. Tengo que dejar de escuchar la Fuga cuando estoy de bajón.






(1) Vengo Asuntos pendientes (La Fuga)

14 comentarios:

Hada del lago dijo...

Hola Luis!

Anímate hombre! Ya sé que este mundo es un caos, pero dentro de ese caos, a veces tambien se encuentran cosas buenas =)
Y no trates de buscar un porqué, el amor no entiende de razones.

Para cualquier cosa aquí estamos al otro lado de la pantalla! :P

Besiños!

P.D: No sabía que te gustara La Fuga, esa canción que has puesto es algo tristona :P

Anónimo dijo...

El colmo del anarquista. No conseguir ordenar el caos. Muy bueno.

Por lo de las mujeres. Son una droga my mala.

Anárion dijo...

Es que tu tambien mira que eres masoca, escuchar musica triste cuando estas de bajon. Bueno tio anímate que no todo en la vida son cosas malas y como bien dice Hada del lago el amor no entiende de razones, es caótico, absurdo, ciego. Con lo que no te mates a buscarle explicación. Venga, cuidarse mucho y rallarse poco ;)

Adrião Morão dijo...

«Nada hay bajo el Sol que no tenga solución.
Nunca una noche venció a un amanecer.»

Deverias escuitar os WarCry quando estás assim xD. É evidente que têm letras mais próprias. De todas formas, como colega mais velho que são de ti, tenho de dizer-che palavras que despertem em ti algo de energia: és idiota. Os laios não ganham batalhas, e muito menos guerras! Assume que, contrariamente ao que pensavas, podes estar errado. Assume que as tuas ações são assim e já não as podes mudar. Dá um passo adiante! Se for o caso, por favor, desata os cordões, não vaias cair de tanto ímpeto... E, o que é mais importante, vem de quando em vez pola Crunha para che podermos romper os cornos por estares assim. Temos muitas revoluções que planificar...

Saúde!

L. Celeiro dijo...

Puff revoluciones por organizar... no tengo ganas ni fuerzas en este momento.

A lo mejor estoy un mes en verano en la Crunha. Pero no es seguro.

Luar de inverno dijo...

Te veo muy bajo Luis. Animate un poco que no todo es negro!!

No me ha gustado la forma de este escrito. Es complicado de leer con tanto "embrague", "acelerador"...

Besos!!

AntonioIglesias dijo...

Luar, a mi el relato me gusta. Ese contraste caótico entre las acciones y los pensamientos. Entremezclados, siendo unas interrupciones de los otros y viceversa.

En cuanto a lo de dejar de organizar revoluciones muy mal. Mira que te mando a Siberia sólo con el billete de ida.

L. Celeiro dijo...

El colmo del "anarquista" no conseguir ordenar el caos. Es una bonita metáfora, ¿no creeis?

Antonio, una vez mas, y ya van muchas en estos ultimos meses, tengo que darte la razón, muy a mi pesar, la conducción es un elemento de interrupción que intenta explicar la diferencia entre las acciones reales o lo que es el mundo real y los pensamientos o mundo de las ideas.

Mientras el mundo real todo es automático, intuitivo... es decir, las accioenes son realizadas unas detrás de otras en base a un aprendizaje, pero carentes de sentimiento y razonamiento. En el mundo de las ideas las cosas funcionan de otro modo, las reflexiones son más profundas, más intensas, menos intuitivas. La mente humana se empeña en complicarlo todo en darle mil vueltas...

No descarto que me haya pasado bastante con las interrupciones entre un mundo y otro. Pero era un prueba de estilo. Quería que este texto expresara caos porque es en el caos donde ahora mismo resido.

Gracias a todos por leerme y por opinar.

AloneLuin dijo...

Joder, esto es de vértigo.

Tengo que confesar que aunque he empezado a leer el relato con calma, rápidamente me he contagiado con la velocidad del coche, y he terminado leyéndolo a 180 palabras por segundo, con el vértigo de ver que nos dábamos la hostia. Menos mal que hasta donde he leído no nos la hemos pegado, aunque no se que habrá pasado después...
Esto es una técnica muy buena de explicación sicoanalítica de Freud. Con la música y la velocidad consigues desprenderte de la realidad, y entonces es tu subconsciente el que habla.
Y evaluados por ti todos los ingredientes de amor, caos... no te queda más remedio que dejar paso a la sinrazón. Suerte

Me encantó.
Salu2

Friki nivel 21 dijo...

La conclusión es mortal. Te recomiendo algo más épico. Algo que te levante la moral.

Y ya que estoy aquí, para cuando la próxima entrega de la novela friki? eh! para cuando???

Marta dijo...

Dios que velocidad, no podía dejar de leerlo y cada vez iba más y más rápido. Cuando llegué al final tuve que pararme a respirar.

Me gusta mucho como escribes pero a ver si te animas un poquito hombre.

A do outro lado da xanela dijo...

A túa vida é un caos... benvido ao clube.

Sin temporadas que nos atosigan, que veñen de vez en cando cando nadie as chama e naide as precisa...

Non queda outra que superalas o millor que se poida e confiar en que pasen o máis rápido posible.

Gustoume o relato e os interludios de conducción que metes (je, foi case coma volver a unha práctica da autoescola). Gústame, é un mero pensamiento, unha historia que non chega a parte ningunha, que non evoluciona porque non ten porque facelo. Só é un pensamento.

"La fuga"... bueeeeeeeno, non me gusta nada o seu último disco, as letras parécenme moi frouxas [cando queiras debatímolo ;)]

Bico!

Anónimo dijo...

Me encanta que la historia no vaya a ningún lado. Que tal como empieza acaba. Un viernes cualquiera, una carretera cualquiera, una vida cualquiera...

El vértigo, la velocidad, la ruptura entre la realidad y la ficción. Las metáforas sobre la vida, sobre las contradicciones de la ideología. El sentimiento romántico y la derrota del que ama. El dolor de la esperanza. Los recuerdos que pesan, que minan los pasos. ¡Fantástico!

No sólo sabes escribir, sabes transmitir lo que sientes.

Ricardo dijo...

Lo primero felicitarte por esta faceta tuya. No escribes nada mal sigue haciéndolo.

Y ahora la parrafada.

El texto es sumamente interesante por muchos motivos. Por un lado tenemos una visión intimista exterior e interior del protagonista. Esta parte se podría decir que es tu especialidad, pues se mantiene fiel a tu estilo típico y tengo que decir que los escritos donde plasmas mayor sentimiento suelen ser de mejor calidad, en tu caso.

Dejando de lado el contenido del texto, aunque es importante. (No lo tendré en cuanta porque ya sabes mi opinión sobre él) me dirijo al estilo. (La parte que aparentemente más te preocupa)

La alternacia entre los pensamientos y las acciones reales dota al texto, o por lo menos provoca en el lector, contínuos cortes que según se van leyendo las líneas se van haciendo más bruscos y menos distanciados. Rompiendo la narración y descolocando al lector constantemente. Buena idea.

La velocidad. Siempre creciente. Esto te ha quedado muy bien. Dejas caer, entrelíneas, la necesidad de huír del protagonista y la incapacidad humana para hacerlo realmente. El protagonista acelera y acelera para alejarse de la realidad pero no logra evadirse de ella. He tenido que leer más y más rápido hasta terminar el texto. Muy logrado, en serio.

La utilización del armoa, algo aparentemente externo a las palabras, tremendamente dificil de describir pero que has usado sin profundizar dejando que cada lector utilice su memoria y su imaginación para familiarizarse y acercarse al protagonista. Todos sabemos como huele una tormenta, como huela la lluvia sobre la hierba... Este recurso te ha permitido que el lector se abstraiga del texto por unos segundos logrando de este modo que él tambien se relaje y por un momento deje de acelerar.

Las ordenes imperativas en tercera persona. Que en vez de acelerar hayas escrito acelerador deja de lado un recurso bastante simple. Estoy plenamente seguro de que pretendías, una vez más, que el lector se hacercara al protagonista y se identificara con él. Personalmente he recordado las lecciones de la autoescuela, aquellas órdenes que aún de vez en cuando vuelven cuando menos te lo esperas.

Me he fijado especialmente en la parte de la carretera sin pintar. Creo reconocer una metáfora sobre el camino y la capacidad humana de elegirlo. Aunque la carretera no tenga líneas tú tienes claro hacia donde quieres, puede que me equivoque en esta parte y esto sea fruto del azar, ya me dirás.

Ya al final viene la parte del rebelde pero acomodado, situación bastante común en los jóvenes de la actualidad. Aunque reduces a 80 para evitar el radar "por si acaso", metáfora de la imposición violenta de la ley burguesa que sólo se cumple por temor al castigo, si que avisas de la presencia de la represión a otros conductores arriesgándote al hacerlo. Se ve bastante claro que el protagonista está dispuesto a romper las normas utillizando la cabeza, es decir, no busca el castigo sino trampear dentro del sistema.

Supongo que se me quedan cientos de detalles por comentarte. Tendras que contentarte con esto. Si tengo una tarde libre intentaré invitarte a un café para hablar con calma de esto y de un par de relatos más que he tenido tiempo de leer hoy.

Un saludo y mucha suerte.