Perdim-me entre as brêtemas do coraçom e as árvores da razom...

El sentido del sinsentido

El sin sentido de la búsqueda del sentido se convierte en el sentido del no sentir y la existencia del no ser. Puede resultar incoherente buscar un sentido al caos, buscar un sentido a la vida, un sentido al propio sentido, pero, si no tratamos de ordenar el aparente caos que constituye nuestra realidad subjetiva, si no dedicamos nuestra capacidad intelectual a un fin lógico, racional o inducido por la química sentimental, perdemos todo el sentido de nuestra existencia y por lo tanto dejamos de ser.


Entonces, ¿es la búsqueda del sentido de la existencia el sentido en si mismo de ésta? Acaso, ¿buscar algo que no existe es un sinsentido, un error, una incongruencia gnoseológica? y, si la existencia en si misma es únicamente un bucle infinito donde las diferentes partículas se van asociando de diferentes formas durante un tiempo infinito en busca de su propia existencia. Es decir, el sentido es sentido a priori y en si mismo; la existencia es incuestionable e indemostrable por concepto.



Simplificando el pensamiento, podríamos decir que la música es un concepto que existe en esencia en todo momento desde que es pensado, pero que no existe en acto hasta que las notas son tocadas por algún instrumento. Entonces, como la existencia en esencia, descontando aquellos gustosos de la teología, no cuenta como existencia en si misma, pues la esencia no puede ser separada del a consciencia subjetiva humana y por lo tanto no puede tenerse en cuenta en un pensamiento objetivo sobre la realidad y su sentido; podemos decir la música existe mientras esta se está tocando y, es la concatenación de cada nota la que le da su sentido.


No se puede buscar la existencia de la música fuera de las notas y éstas no tiene lugar fuera de la música, es decir, para que la existencia de un todo pueda ser garantizada, es necesario que cada una de sus partes existan. Por lo tanto, la propia cadena de notas, en sus diferentes modalidades, intensidades y frecuencias, siempre y cuando sean constantes, garantizan la existencia del todo, de la música.


Concluyendo, la propia búsqueda del sentido, de la justificación de la existencia, del orden dentro del caos general la posibilidad de la existencia en si misma.


La vida no tiene sentido más allá de la búsqueda de tal sentido.


Hay que dejar de ver las películas de los Monty Paython.


El sin sentido de la búsqueda del sentido se convierte en el sentido del no sentir y la existencia del no ser. Puede resultar incoherente buscar un sentido al caos existencial de la vida humana pero si no tratamos de buscar un orden, un fin, algunos nos podemos preguntar ¿para qué vivir?” Tuñón

1 comentarios:

Dela dijo...

Racionalidade vs pasión.