Perdim-me entre as brêtemas do coraçom e as árvores da razom...

Imaginen un mundo... feliz.

¿Imaginan un mundo al revés?, un mundo que castigue la honestidad, que confunda valor y precio, que se alimente de miedo de la gente. Un mundo donde el único concepto importante sea el beneficio, donde las personas, los sentimientos no tengan lugar. Un mundo donde la economía controle el poder político, un mundo donde uno minoría ostente la mayoría de la riqueza y la emplee en mantener a la mayoría en una continua guerra contra si misma.

Un mundo donde la comunidad, la familia no tienen un sentido más allá de su capacidad productiva. Donde lo importante no es el colectivo, sino los beneficios que de una individualidad se pueden sacar. Un mundo donde cada día el pobre es más pobre y el rico más rico.

Un mundo donde todo está al servicio del capital. Donde las empresas son el gobierno que legisla, los funcionarios que aplican las leyes, los periodistas que informan de las noticias, los partidos que se presentan a un fraude electoral construido sobre una idea que nunca se ha llegado a poner en práctica, ya que elegir entre dos altos cargos de una misma empresa, no es Democracia.

Un mundo donde los propios esclavos sirvan a los que los esclavizan hasta un punto prácticamente demente. Donde se obedece sin cuestionar, donde no se piensa sólo se consume. Donde la Libertad es una ilusión tan débil que puede ser destruida sólo con pronunciarse en voz alta.

Un mundo donde cada uno cumple con su parte, con lo que tiene que hacer, con lo que la sociedad, ese todo que impone pero que no concede, le obliga a hacer, sin pararse a pensar en lo que se está haciendo, sin ver las consecuencias, sin ver la realidad.

Un mundo donde sistemáticamente se exploten los recursos naturales que son de todos como sin no fueran finitos, destruyendo el medio en el que se habita por unos cuantos ceros de beneficio.

Un mundo donde lo que importa es el aquí y el ahora, no el futuro. Un mundo que se olvida del pasado, de los errores y los triunfos, un mundo inculto. Un mundo donde la incultura se practica, se alaba y se utiliza para mantener a la población obediente y trabajadora.

Un mundo donde te pueden matar, encarcelar, callar, destruir, explotar… pero donde no se puede tocar la propiedad privada.

¿Lo imaginan? Imaginan un mundo donde las grandes familias que controlan el poder económico hayan trazado unas tupidas redes que alcancen el poder político utilizando a los obedientes funcionarios que no se van a cuestionar lo que les ordenen hacer para sus fines económicos. Un mundo donde el ejército dependa de las empresas que producen armas. Un mundo donde los medios nos cuentan las mismas cuatro noticias que sus dirigentes quieren contarnos.

Un mundo donde todo está en manos de unos pocos que no pretenden usarlo en provecho de todos sino en el de si mismo.

Alguien dijo que no hay peor esclavo que aquel que siendo un esclavo se niega a reconocer su situación.

7 comentarios:

A do outro lado da xanela dijo...

Visto o visto, xa imaxino calquera cousa... agora que nos tribunais se senta quen non debe...

Bico!

Lim dijo...

Es lo que siempre he imaginado, solamente eso, imaginado, pues esté no es muy feliz que digamos, parece que todo funcionara al revés.
Un abrazo.

L. Celeiro dijo...

El problema es cuando uno se da cuenta de que no se lo está imaginando, de que uno se encuentra inmerso en una realidad "absurda".

Si, soy un esclavo, pero por lo menos intento dejar de serlo.

Nasty. dijo...

Pongamonos cabeza abajo en este mundo al revés invirtiendo el orden!

Me encantó esta frase :
"Donde la Libertad es una ilusión tan débil que puede ser destruida sólo con pronunciarse en voz alta."

Se agradecen las visitas y comentarios al blog...yo ya me he suscrito al tuyo =)

Agente subversivo dijo...

Cualquier día te vamos a tener que ir a visitar a la carcel por expresar lo que muchos pensamos.

Salúd y Libertad camarada!

Nasty. dijo...

por cierto el titulo me recordó al libro "un mundo feliz" de Huxley es un clásico genial por si no lo leíste

L. Celeiro dijo...

Era un guiño al libro, la verdad. Me alegra que te dieras cuenta. jejeje