Perdim-me entre as brêtemas do coraçom e as árvores da razom...

Te echo de menos

Suena esta canción:
http://www.youtube.com/watch?v=vHt72jJ_1t0&feature=player_embedded



Sentado en un alo de luz que desprende un flexo al rojo vivo por horas de trabajo, escucho una canción recientemente descubierta y la melancolía se camufla con la oscuridad hasta invadir todo mi mundo, mundo que ahora mismo es una habitación sin forma, oscura, una mesa de trabajo azul y un montón de papeles desordenados.

Sé que no estás pero mi cerebro me engaña…. se que no estás pero mi cerebro me engaña. Te siento detrás de mí, te veo sin levantar la mirada del papel.... Llevas mi camisa veis, sólo mi camisa veis.... Estás a mi lado, tus brazos se entrecruzan en mi pecho y tu aliento cálido se dispersa en mi nuca. Fuera de la zona iluminada el invierno se concentra a menos cien grados, pero aquí, desde que has llegado, hace calor.

Siento tu respiración, lenta, acompasada con mis pensamientos. Tu olor me inunda tranquilizándome hasta un punto desconocido. Mi mirada sigue perdida entre las líneas de unos apuntes sentido ha desaparecido, letras y números se desplazan por el papel formando tu nombre, ecuaciones pierden su sentido para escribir un te quiero y, tú, sigues ahí, de pié, abrazándome como si nada más importara en el mundo.

Se que no estás, mi cerebro se ha confabulado con mi corazón y entre ambos le han declarado la guerra a la razón pero, siento como juegas con mi pelo como sólo tu haces, siento tus caricias dulces, inocentes, suaves y un escalofrío de placer recorre mi espalda hasta perderse en el fondo de mi pantalón.

Intento recobrar el sentido, la razón. Me esfuerzo por reordenar las ecuaciones, asignar valores a las variables, despejar los exponentes y simplificar las fracciones. Pero es inútil, tú.... sigues ahí, no tiene sentido pero lo es así. Descoloco los unos en la tabla de Karnaugh....

No puedo más, se que no estás pero es tan real…. Me giro, te veo, tu sonrisa parece llenarme de valor, mi razón se rinde, levanta una bandera blanca en lo alto del torreón. Acaricio tu cara con el exterior de mi mano derecha, suave, despacio, bajo hasta tu cuello, te acerco lentamente a mi y… mirándote a los ojos espero esa fracción de segundo en la que el deseo te inunda y la pasión desborda hasta un punto que el cuerpo tiene totalmente el control.

Te beso lentamente sintiendo la frescura de tus labios. No tengo prisa, no te vas a ir.... Disfruto del momento, suavemente, con delicadeza. Un beso que es sólo un roce, una ligera brisa que es capaz de destruir todos mis miedos, todas mis dudas.... y, reforzar mi compromiso con todas las causas perdidas que se te puedan ocurrir.

Y.... cuando te siento mía es...., en ese preciso momento, cuando todo desaparece. Tu figura se borra de mi realidad, tu olor sólo es un recuerdo.... Los conocimientos acumulados sobre el papel recuperan su sentido, algoritmos, funciones y esquemas recobran su función y, la soledad me inunda, me ahoga, me envuelve, me agarra....

Te echo de menos....

La canción acaba con un solo de piano tal y como empezó.

4 comentarios:

Lim dijo...

Pues sí que la echas de menos, pues parece vivido realmente, aunque sólo haya sido un espejismo, lo has sentido, y nadie te sacará eso.
Un abrazo.

Nasty. dijo...

perfecto no hay otra palabra para describir lo que transmites, algo tan real a la vez que sólo son ilusiones =)


La canción...que decir de ella...es preciosa por ello está como fondo ambiental en mi blog

Un beso =)

Basilio Pozo-Durán dijo...

Gracias por la acogida y saludos a todas/os las/os compañeras/os de IloveIU

Campaña “Jubilación a los 67. Cuenta atrás”:
http://basilio-pozo-duran.blogspot.com/2010/12/jubilacion-los-67-quedan-40-dias.html

A do outro lado da xanela dijo...

Íntimo.

(Crítica literaria en ciernes)