Perdim-me entre as brêtemas do coraçom e as árvores da razom...

Proyecto Novela Épica (16ªparte)

Bueno, he decidio retomar este proyecto donde lo dejé porque me han comentado que dejar las cosas a medias no está bien. Seguiré del mismo modo, es decir, haciendo pruebas de estilo y comprobando mi capacidad para improvisar una historia sin guión. Decir que en esta parte he intentado acelerar la historia un poco para atravesar una zona en la que el único interés podría considerarse una larga descripción de un páramo desolado al estilo de Mordor y algún encuentro no identificado durante la noche, un poco de intriga.

Desolación desde el aire

Desde la espalda de aquel grifo pude contemplar el valle en toda su extensión. La forja de los Titanes se encontraba en el centro de un pequeño valle circular rodeado por enormes moles de piedra donde los enanos habían construido sus ciudades subterráneas. Únicamente existía una salida natural hacia el norte y esta había sido taponada por los defensores mediante la dinamitación de toda una montaña.

Los enanos estaban resistiendo a cualquier precio incluso, demoler parte de una de sus principales ciudades con el único propósito de cerrar una salida a los espíritus de ceniza e intentar mantenerlos dentro del valle.

Admiraba el valor y la determinación de esos enanos. Eran duros como la piedra y el doble de necios ya que aun sabiendo que luchaban una guerra perdida de antemano se negaban a abandonar sus posiciones. Les esperaba la muerte pero serían recordados por todos aquellos que gracias a su esfuerzo resistente tendrían tiempo de huir y refugiarse.

Volar no era tan difícil como pensaba, realmente impresionaba un poco estar tan arriba y sentir el aire en la cara, hacía un poco de frío pero podría decir que aquella bestia no era muy incómoda.

En vez de dirigirme directamente al suroeste directamente hacia la capital del reino de Elam donde se encontraba el gran maestre de la orden decidí sobrevolar a una altura considerable la zona para contemplar los daños de la marea de fuego.

El paisaje era desolador. Todo estaba cubierto de una ceniza gris, como si el fuego hubiera irrumpido de forma caótica arrasando todo a su paso.

Los enanos tenían razón. Esos demonios no parecían demasiado inteligentes por lo que podía ver sobrevolando los páramos desiertos. Se movían como un río desbordado chocando contra los accidentes del terreno y sorteándolos como lo haría el agua.

Todo estaba arrasado. Durante dos días de viaje no pude divisar un solo ser vivo, un trozo de vegetación que no estuviera consumido. Fueron días de hambre y sed, días viaje continuo y sin descanso. El agua, escasa en cantidad estaba cubierta de ceniza lo que impedía su ingestión.

Todo estaba desolado. Las grandes praderas de Lagash eran ahora una extensión baldía de un color marrónnegrizo. Urartu no estaba mucho mejor y los bosques frondosos de Elos habían desaparecido por completo, nadie podría afirmar que allí alguna vez hubo un bosque de árboles tan anchos y altos comos las torres de un castillo.

Realmente no parecía quedar esperanza fuera de los bastiones enanos del norte y, la de aquellos guerreros, era un suicidio voluntario.

Estaba destrozado del viaje, mareado tras horas interminables de vientos y turbulencias. Lo que empezó siendo un viaje cómodo se estaba convirtiendo en una pesadilla. Mi grifo, agotado luchaba por mantener el rumbo y la altura sin conseguirlo.

Durante horas crucé los páramos desiertos sin poder reconocer a ningún ser vivo. Todo estaba muerto. Ni soldados ni campesinos ni animales ni plantas… nada, tan solo ceniza.

En la noche del segundo día sobrevolé un bosque en llamas, parecía que había alcanzado la cabeza ardiente de la marea de ceniza, el bosque estaba ardiendo de extremo a extremo, el cielo se iluminaba con cientos de tonalidades de rojo. Era un espectáculo admirable y al mismo tiempo aterrador.

Finalmente, a medio camino, mi grifo se desplomó cayendo violentamente desde las alturas.

2 comentarios:

Friki nivel 21 dijo...

Bien !!!
Ha vuelto Eneasun !!!
Ahora falta que empiecen las batallas y la SANGRE.

Anónimo dijo...

HA VUELTOOOO