Perdim-me entre as brêtemas do coraçom e as árvores da razom...

Proyecto Novela Épica (23ª parte)

Bueno, aquí teneis la segunda entrega de esta semana. En ella he querido darle un toque novedoso a esta novela pero al mismo tiempo mantener ese tipo de contenido fuera de la misma, contenido que encontrareis en otros relatos, es decir, introducir una novedad de estilo y tema pero al mismo tiempo mantenerla fuera. No se si lo lograría, supongo que algunos os parecerá poco y otros direis que no es relevante para la historia. A ver si os gusta.

Proyecto Novela Épica (23ª parte)

Un segundo adiós

Caminaba por la plaza de armas en dirección a la puerta de la Academia, no conocía a mi grupo, eran niños, aún no habían jurado los votos de la hermandad… eso no me gustaba nada.

─ ¡Chico! ─ grité a un recluta que pasaba a mi lado con una espada de madera. ─ Tengo una misión para ti, ven, escúchame atentamente, debes ir a junto del gran maestre y decirle que prepare a los chicos del norte con un equipo ligero pero abrigoso, que no lleven muchas armas y que descarten cualquier armadura de metal ¿Me has entendido?

─ Si, señor. ─ y echó a correr hacia el edificio principal como un demonio.

Mientras caminaba con todo el ligero equipaje preparado hacia la enfermería cruzando calles repletas de prisas y miedo, no podía dejar de pensar en Dela, el viaje clandestino al norte, al corazón de llama, al origen del mal… no me preocupaba. Lo único que absorbía  toda mi capacidad intelectual eran esos ojos verdes.

El miedo se podía respirar. La gente apenas podía dormir, el resplandor del fuego en el horizonte hacía que los pelos se erizaran. La ciudad estaba atestada y me parecía muy lógico que hubieran decidido que nadie, es decir, que ningún barco abandonara el puerto porque la huída de unos pocos podría provocar una histeria colectiva que sin lugar a dudas resultaría mortal.

Crucé la muralla sin poder dejar de mirar el río.

El sol castigaba la ciudad pero la brisa marina calmaba a los hombres. Esa brisa que mantenía toda la oscuridad alejada, impidiendo que el humo lo inundara todo. Mientras soplara viento del oeste la ciudad estaría a salvo. No quería pensar en lo que podría suponer que toda esa gente desesperaba, proveniente de decenas o cientos de lugares distintos y que habían llegado hasta aquí huyendo del fuego y guiados por el miedo se viera rodeada de un negro tenebroso, de una nube fétida y densa que les impidiera ver la luz del día, que los anclara a las tinieblas y que desterrara el poco valor y decisión que aún les podía quedar. Sería el desastre.

Cuando llegué a la enfermería seguía vacía, ni un solo herido de las puertas de Elam, ni uno solo…

Dejé las cosas preparadas para partir antes de media noche y me tumbé en la cama desnudo a descansar. Mis ojos se cerraron en unos pocos minutos, seguía muy cansado del viaje, me iba a costar mantener el ritmo, espero que esos novatos den la talla, supongo que si los han elegido será porque estén preparados pero… no se… supongo que yo tampoco lo estaba en mi primera misión, no pude evitar sonreír con aquella imagen casi infantil de mi mismo.

Pasaron los minutos y me fui acomodando al colchón de paja mientras se relajaban los músculos de mi espalda. Entre el mundo de los sueños y la realidad pude escuchar no sin dificultad unos pasos ligeros, livianos, casi inapreciables por el pasillo…

Al poco tiempo sentí el ruido de una tela que se cae al suelo, luego otra y una más. Dos pasos y la presión sobre el colchón. Las sábanas se levantaron lentamente y un cuerpo frío y tenso se introdujo a mi lado.

─ ¿Dela? ─ dije adormilado entre suspiros mientras unos labios me besaban el cuello.

─ Shhh, calla.

Su mano fue bajando mientras su lengua jugaba con mi cuello hasta perderse entre mis piernas. No pude evitar soltar un gemido ahogado mientras me estiraba. Se tumbó encima de mí y comenzamos a besarnos apasionadamente mientras nuestras manos recorrían todo nuestro cuerpo haciendo que la piel se erizara a su paso.

De un giro, brusco y fuerte, la puse contra la cama y me subí encima atacando su cuello y concentrando mis caricias en sus muslos. Fui bajando lentamente, sin prisas hasta su ombligo mientras ella de desesperaba más y más…

Mi mano izquierda jugaba con su pecho mientras la derecha lo hacía con su entrepierna, ella gemía y se tensaba mientras me abrazaba con fuerza.

─ Eneasun, te quiero. ─ susurró entre suspiros.

Yo no podía dejar de tocarla mientras me perdía en su cuerpo frágil y liso, su piel era un tesoro para mi tacto y su sonrisa la visión de la felicidad.

Aquella tarde hicimos el amor por primera vez y fui el hombre más feliz sobre la tierra conocida. Dela era… todo lo que uno podía soñar y mucho más.

Al cabo de unas horas me desperté con ella abraza a mi y con su cabeza sobre mi pecho. Estaba preciosa. Era, sin duda, la chica más bonita del mundo. Su pelo enredado por el sexo caía descolocadamente por su rostro y el sudor aún podía intuirse en nuestros cuerpos.

Me levanté sin hacer mucho ruido y evitando movimientos bruscos, me vestí recogí mis cosas y me fui despacio.

─ Yo… te amo, Dela. ─ dije en un susurro mientras besaba su mejilla.

La luna iluminaba un cielo totalmente despejado y recubierto de pequeños astros incandescentes que nos vigilan y guían cuando caminamos inmersos en la oscuridad. Las calles de la ciudad antes llenas de vida ahora estaban desiertas, ni siquiera había patrullas para mantener el orden público, esto no era necesario porque nadie quería arriesgarse a ser expulsado de la seguridad de aquellas murallas.

En unos veinte minutos por pequeñas callejuelas y plazas solitarias llegué hasta el extremo norte del puerto. Allí me esperaban seis sombras frente a un pequeño barco del norte.

Aquellos barcos eran fuertes y robustos, rápidos a pesar de tener una única vela cuadrada y maniobrables gracias tanto a su timón como a los remos que podían usarse para aumentar la velocidad y la maniobrabilidad del buque como para evitar una total dependencia del viento.

─ Eneasun te esperábamos. Aquí están tus cuatro compañeros. El primero de ellos es Dimbel, es un joven mago de nuestra escuela, ha demostrado un gran control de los elementos básicos.

Aquel gnomo apenas levantaba cuatro palmos del suelo pero la experiencia me ha enseñado que la apariencia no es importante. Aquel gnomo bajó la cabeza y hizo una pequeña reverencia en mi dirección.

─ La exploradora del grupo será Seelie, es una elfa de Elos muy diestra en el manejo del arco y una de las mejores rastreadoras y guías que haya salido de la Academia en estos años.

Su pelo era largo y rubio, su cuerpo delgado y esbelto incluso debajo de aquella capa parda que la cubría totalmente, sus ojos brillaba bajo la luz de la luna y las estrellas. Parecía una niña, no se cuantos años tenía pero estaba bastante seguro de que no había alcanzado la edad adulta para un elfo.

─ Eneasun. ─ dijo con una voz dulce y cálida mientras sonreía.

─ El siguiente compañero es Gorak Ril, un buen espada a pesar de su edad.

─ Mi brazo está a tu servicio. ─ dijo aquel humano de cabello oscuro y ojos grises mientras golpeaba su pecho con el puño cerrado, no tendría más de diecisiete años.

─ Y el más importante de todos es Rhun, él será el navegante, deberéis ayudarle en todo lo que os diga ya que de ello depende que lleguéis a vuestro destino.

─ ¿Rhun, qué nombre tan extraño?

─ Mi nombre no es tan raro entre los enanos del norte, fui adoptado por ellos cuando mi familia fue asesinada por los trasgos, fueron ellos los que me enseñaron a navegar. ─ dijo aquel chiquillo mientras hacía un nudo con una cuerda.

─ Bien, pues adelante partamos cuanto antes al cobijo de la oscuridad. Gran maestre, ¿qué paquete debemos transportar?

─ Aquí tienes Eneasun, defiéndelo con tu vida pues es la última esperanza que nos queda. Esperemos que los enanos sigan resistiendo pues sin sus conocimientos de herrería tu viaje habrá sido en vano y nuestras esperanzas baldías. Parte veloz como lo has hecho siempre, no temas por lo que no conoces y no olvides por que luchas. ─ dijo mientras apretaba mi hombro con su mano anciana, yo pensaba en ella…
El barco se balanceaba sobre las aguas tranquilas empujado por un suave viento nocturno de esperanza. La ciudad dormía y los valientes caían en las murallas exteriores mientras nosotros poníamos rumbo al norte.

5 comentarios:

Friki nivel 21 dijo...

¿Vuelve a empezar? Espero que estos compañeros le duren algo mas luisete

Luar de inverno dijo...

Muy pasional el encuentro con Dela, muy excitante. Un beso!!!!

Anónimo dijo...

;)

Nasty. dijo...

"su piel era un tesoro para mi tacto y su sonrisa la visión de la felicidad"

Me encanta esta descripción terrenal-abstracta que has hecho.

Siento contestarte tan tarde, por muchos motivos abandoné una temporada el blog; pero he vuelto.

En primier lugar me alegro de que "El túnel" sea un libro que ocupe un hueco en tu estantería, es genial.

Y en segundo lugar, contestándote al comentario, yo creo que es un libro muy intenso con una gran carga psicológica y emocional que personalmente me marcó mucho y puede que eso se deba a que como tú dices yo también me identifico con el personaje (y no sé si podría descartar la parte asesina, nunca se sabe xD).

Tiendo mucho, en mi vida cotidiana, a plantearme cosas simples u complejas de distintas formas, darle las mil vueltas que sea mi cabeza capaz de imaginar y buscarle las mil y una soluciones posibles.
Es un proceso que aunque cansado y arduo, me encanta y no sabría explicar por qué. Tal vez porque cada vez que encuentro una forma distinta e innovadora de afrontar una situación siento que supero mis propios límites y que sigo creciendo por decirlo de alguna manera.

Leyendo cosas sobre el tema descubrí opiniones de todo tipo; que si está muy bien imaginar un futuro no muy lejano para poder afrontarlo lo mejor posible, que si puede convertirse en un problema porque olvidamos el presente y vivimos siempre en el mañana y en el hipotético caso de que...

Aún así seguiré haciéndolo aunque soy consciente de que lo más valioso que tenemos cada uno es nuestro AHORA y no debemos dejarlo escapar, por ello lo disfruto pero no dejo de mirar hacia delante.

Un saludo! Y muchas gracias por leerme.

Nasty. dijo...

Perdón por la parrafada!