Perdim-me entre as brêtemas do coraçom e as árvores da razom...

Recuerdo que al llegar

Recuerdo que al llegar,
ni me miraste,
porque ibas a hacerlo,
soy sólo una más de cientos.

No sé cómo no pudiste darte cuenta
te miraba desde lejos
espía anónima de tus movimientos
tus palabras y tus gestos.

Y cuando no me lo esperaba
una sonrisa, una mirada
un corazón, acelerado.

Café caliente y un refresco
no jugaste a ser perfecto
mientras intentabas conocernos.

Compartimos las derrotas del pasado,
las tristezas del camino
los golpes, las heridas
y los amores olvidados.

Recuerdo que al llegar ni me miraste,
y ahora no dejas de hacerlo
estoy loca por pensarlo
pero creo que te quiero.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Y luego dices que se te da mal la poesía, ya Luis ya.

A do outro lado da xanela dijo...

Mmmmm... fermoso! :)